El minimalismo no es un fin.

«El minimalismo no es un fin, es una vía para encontrar una vida más consciente».

Cuando comenzamos con el minimalismo solemos pensar que se trata de un fin en sí mismo y que, para poder «encajar» en ese concepto, debemos llevar a cabo acciones que sean dignas de denominarse minimalistas. Sin embargo, es ahí donde cometemos el primer error, pues el pensar el minimalismo como una categoría estricta que tenemos que llenar nos hace limitarnos y «limitarnos» es lo contrario a esta filosofía de vida. Lo más apegado al minimalismo sería —desde mi humilde punto de vista—, libertad.

¿Por qué? porque si estás llegando a esta filosofía de vida es porque seguramente deseas sentirte mucho más pleno, ligero, despejado y con menos estrés, ya sea por las cosas, personas, ideas o actividades de la vida. Entonces comenzar por limitarnos no me parece la mejor opción.

Es por eso que en el esquema te comparto dos perspectivas, las cuales a mí me llevaron a replantearme esta filosofía de vida, pues fue la visión de minimalismo que al principio tenía: simplificar mis objetos, mi casa, mi clóset y mi entorno inmediato. Sin embargo, después de algún tiempo, me percaté de que el minimalismo es una puerta de entrada a una vida más consciente.

¿Y qué implica esa vida?

En la segunda imagen te comparto lo que, ahora, después de casi dos años de aplicar esta filosofía en mi vida, he llegado a recopilar. No quiere decir que sean todos los ámbitos que puede implicar llevar este estilo de vida, pero creo que cubren la mayoría de las áreas con las que solemos interactuar, por lo menos de manera general.

Entre ellas, las cuestiones que tienen que ver con el apego y el desapego para vivir con más libertad, ya sea con las personas o las cosas. Vivir el presente, ya que vivimos tan agitados por el futuro que no terminamos de disfrutar el aquí y el ahora. Desprenderte de la mayoría de las expectativas que solemos tener sobre las personas, sobre las ideas o las cosas es otro de los rubros importantes que me ha hecho replantearme esta filosofía.

Finalmente, lo más importante —y que no incluí en el esquema— es que el minimalismo no es un viaje con un fin definido. Se trata más bien de un estilo de vida que conlleva un aprendizaje constante, reflexión y análisis de todo lo que nos rodea y de todos los cambios que se van sucediendo en el día a día.

Episodio 30 | Meditación, Salud y Bienestar (con Ruth Obando @Meditopiaes).

¡Hola de nuevo!

¡Bienvenidos a La Filosofía Minimalista! ¡No te olvides de seguir a @lafilosofiaminimalista en Instagram!

¡Los saludo con gusto!

En el episodio de hoy te comparto la entrevista que realicé a Ruth Obando, quien es la voz que da vida a las meditaciones guiadas de la App Meditopia. Una increíble aplicación que me ha ayudado a disfrutar la meditación y a incorporarla en mi vida.

En este episodio Ruth nos aclara algunos mitos y realidades de la práctica de la meditación. A través de sus más de 10 años de experiencia meditando, nos comparte algunos tips y sugerencias para comenzar a meditar, para tener mayor paz mental y transitar por el mundo de una forma más consciente.

¡Espera! ¡Además si te interesa comenzar a meditar, el equipo de Meditopia nos ha otorgado un código de descuento del 40% en el plan premium con el cual podrás probar la aplicación con todas sus funciones y todas las meditaciones. ¡Anímate! ¡La vas a disfrutar! ¡Vale mucho la pena!

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¡Espero les guste!


EP 31 | Ventajas y desventajas de un clóset minimalista. La Filosofía Minimalista

¡Hola de nuevo! ¡Bienvenidos a La Filosofía Minimalista! ¡No te olvides de seguir a @lafilosofiaminimalista en Instagram! En el episodio de esta semana te comparto 3 ventajas y 3 desventajas que reflexioné sobre tener un clóset minimalista o, en otras palabras, simplificar nuestro guardarropa, quedarnos con la ropa que más nos gusta y nos hace feliz usar. De igual manera te comento que publiqué esta reflexión en un artículo de mi blog lafilosofiaminimalista.com Te dejo el link por si te interesa revisarlo. https://lafilosofiaminimalista.com/2020/07/04/el-minimalismo-y-la-ropa/ ¡Espero les guste! ¡No olvides dejarme tus dudas, comentarios o sugerencias! ¡Me encantaría saber tu opinión! Recuerda que puedes seguirme en redes sociales y en mi blog: Blog/Web: lafilosofiaminimalista.com Instagram @lafilosofiaminimalista Twitter: @filominimalista TikTok: @lafilosofiaminimalista
  1. EP 31 | Ventajas y desventajas de un clóset minimalista.
  2. Cápsula Minimalista 18 |Que nadie te robe tu esencia.
  3. EP 30 | Meditación, Salud y Bienestar (con Ruth Obando @Meditopiaes).
  4. Cápsula Minimalista 17 | Agradecer.
  5. EP29 | «Simplifica y Vende lo que ya no te aporta».

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La simplificación en el mundo material y mental.

Mundo material y el mundo mental.

He hablado anteriormente cómo el proceso de simplificación se puede aplicar a diferentes ámbitos, pero, en general, existen dos: el material y el mental.

Por supuesto que el ámbito mental es mucho más complejo que el material, pero ¿por qué es así?

La respuesta es muy sencilla: la saturación en el terreno físico es muy fácil de identificar y es común que nos acostumbremos a ella. Sin embargo, en el ámbito mental, la saturación no se puede apreciar a simple vista y solo con un trabajo de enfoque y concentración podemos llevar a cabo “una simplificación” de nuestras mentes.

En el mundo material el principal problema al que nos enfrentamos es que, si bien si somos capaces de identificar lo que nos estorba, el verdadero reto es decidirnos a “dejar ir” aquello que no nos aporta valor. Basta con trabajar en la desvinculación de la relación que establecemos con ese objeto.

En el mundo mental, el trabajo es más complejo, ya que el mismo mundo de las ideas es difícil de simplificar. ¿Alguna vez te has percatado de que eres consciente de una idea en tu mente y te aferras a ella a pesar de que produce un efecto negativo en ti?

Si respondiste que no, te invitaría a que lo reflexionaras bien, pues es muy común que las personas lo hagamos. Un ejemplo de esto es cuando pensamos de forma negativa sobre algo. Pueden ser muchas cosas: un proyecto, una relación amorosa, una idea sobre los demás o, más complejo aún, una idea o concepción sobre las demás personas.

Pero el problema no termina ahí. Aquí lo importante es ¿Cómo trabajarla? ¿cómo eliminamos esa idea? o ¿cómo podemos dejarla ir?

Sé que te parecerá complejo, pero para trabajar esto yo encontré en la meditación un puente hacia la simplificación. Pero un minuto, no digo que sea la solución, simplemente digo que es una forma de «despejar» la mente para poder pensar las cosas con mayor serenidad.

Nuevamente, el trabajo, debe ser en el mundo material. Si la idea que te atormenta tiene que ver con la concepción que tienes sobre otra persona, después de despejar tu mente, debes ponerlo en práctica y dejar de juzgar, pensar mal o de sentir determinado tipo de emociones por esa persona.

Si la idea tiene que ver contigo, es más complejo, pero también puedes despejar tu mente para enfocarte más. Por ejemplo, hay ocasiones en las que tenemos una «creencia limitante» sobre nosotros mismos: que no somos capaces de hacer algo, que no tenemos la habilidad o que no cumpliremos las expectativas de alguien.

Creo, desde mi punto de vista, que esto es lo más complejo, pero, si lo aceptas, es mucho más sencillo de cambiarlo. No te estoy hablando de un trabajo psicológico o de terapia es, simplemente, un trabajo de aprender a identificar aquellos aspectos que te producen sentimientos negativos.

El primer paso sería aceptarlos, después rastrear el origen del sentimiento y, finalmente, ejecutar acciones concretas para desprendernos de esa emoción o, por lo menos, ayudar a que deje de atormentarnos.

Un ejemplo de esto: a veces pensamos que para las demás personas somos muy importantes, que nuestra vida les importa mucho, que somos el centro del universo. Y no quiere decir que «no les importemos», se trata simplemente de que, al igual que nosotros, ellos también tienen muchas otras actividades, trabajo y responsabilidades.

En este caso tenemos que aprender a aceptar, que el que no estemos todo el tiempo en la mente de esa persona, no quiere decir que no le importamos, se trata, simplemente, «que no somos el centro del mundo».

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Ramsés Organiz

La Filosofía Minimalista

@lafilosofiaminimalista

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«Sin bolsa, por favor».

Ayer fue día de compras y acudí a un puesto nuevo que está cerca de donde vivo para adquirir algunas frutas y verduras. Cuando llegué vi que tenían gran variedad, así que elegí algunas.

Antes de eso le pregunté al señor que atendía «si podía escogerlas yo», a lo que él comentó: «Sí, está bien, pero, tenga las bolsas». Él sacó unas bolsas de plástico de su delantal y las puso sobre la mesa. Yo le dije que no era necesario, ya que yo traía mi bolsa, pero él insistió:

—No le recomiendo que lleve todo amontonado.

—¿Amontonado? ¿Por qué? —le pregunté y continué escogiendo.

El señor tomó una bolsa, la extendió y la acercó a mí.

—Aquí póngalas —me dijo.

—En verdad no es necesario, no voy muy lejos, así que no creo que les pase nada —le argumenté.

—La papaya va a aplastar los jitomates y los plátanos —me precisó—. Lo van a regañar en su casa.

—Pero si en mi casa solo estoy…

—¡Hágame caso! —insistió—. Luego vienen de regreso a cambiarlas porque les salieron mal.

Coloqué todo en mi bolsa y lo acomodé.

—No se preocupe, me arriesgaré —le expresé.

—Bueno, ya «como usted vea».

Después pagué y me fui. A los alimentos no les pasó nada. Sigo aprendiendo.

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Ramsés Organiz

La Filosofía Minimalista

@lafilosofiaminimalista

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«Deja ir aquello que te causa dolor».

 

—¿Por qué quisiste venir al mar? ¿no crees que este no era el momento más adecuado? —le preguntó Sergio a Tábata, esperando que ella no volviera a llorar por recordar la muerte de su madre.

Tábata, aún con los ojos cerrados, dejaba que la brisa del mar le rociara el rostro.

—Mi madre decía que el mar es capaz de quitar todas las penas —le contestó.

—Sí, pero creo que para eso «debes meterte al mar» —le precisó Sergio.

—Ahora no tengo ganas. ¿Sabes? es difícil para mi olvidarla. Ella mucho tiempo me dijo que tarde o temprano llegaría el momento en que tendría que vivir sin ella y continuar.

—Pero no necesitas olvidarla —le contestó Sergio—, simplemente «déjala ir».

—¿Ahora eres psicólogo? —le preguntó Tábata, un poco molesta.

Ella volvió a cerrar los ojos y se tiró en la arena con los brazos abiertos; el rayo del sol le golpeaba la cara directamente.

—No lo soy, pero no creas que tú eres la única persona que ha perdido a alguien cercano en la vida. No deberías ser tan egoísta.

—¡Ah! —exclamó Tábata y se levantó de golpe de donde se encontraba. Después le preguntó—: ¿Qué vas a saber tú? Tú tienes a tus padres. No seas tan dramático.

—No lo soy. He perdido personas que apreciaba mucho, pero con el tiempo caí en la cuenta de que entre más me aferraba a su recuerdo, más difícil era mantener la calma. Cuando lo acepté y los «dejé ir», me sentí mucho más aliviado.

—Es más más fácil decirlo que hacerlo —le argumentó Tábata.

—¡Ya! ¡Suficiente! Esto no nos lleva a ningún lado —le refutó Sergio—. Sigamos el consejo de tu mamá.

—¿Eh?

Sergio tomó a Tábata de la mano, la levantó y se sumergieron juntos en el mar. Por suerte las olas estaban calmadas.

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Ramsés Organiz

La Filosofía Minimalista

@lafilosofiaminimalista

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El minimalismo y la ropa.

Cuando comencé con el minimalismo como filosofía de vida, alguien me comentó que los hombres son, por naturaleza, minimalistas (sin percatarse de ello).

En mi caso creo que es verdad, pues nunca he sido muy adepto de tener grandes cantidades de ropa; sin embargo, es diferente el «ser consciente» de que tu ropa puede ser susceptible de ser simplificada al hecho de que tengas pocas prendas de forma inconsciente. Por si decides hacerlo, te comparto 3 ventajas y 3 desventajas que conllevan el simplificar tu ropa:

Ventajas

  1. Te quedas con la ropa que más te gusta y que te hace feliz usar. Siempre te sientes cómodo, te identificas con lo que usas, nunca más ropa guardada “para esa ocasión especial” que nunca llega, ya que todos los días son especiales al usar lo que te gusta.
  2. Como te quedas con la que más te gusta, es fácil de combinar y de proporciona un estilo propio (y si no combina tampoco te importa mucho). Pero si sí, es mucho más sencillo que tu atuendo te proporcione una identidad y autenticidad. (Gokú utilizó solo 3 o 4 atuendos en toda la saga de Dragón Ball y nadie le decía nada jaja).
  3. Ocupas menos espacio y dejas de gastar en ropa. Tu clóset tiene más espacio, tu ropa no está amontonada y se vuelve un lugar mucho más especial.

Desventajas (según se vea, ya que la mayoría son de tipo social).

  1. Te dicen que pareces retrato y en realidad sí, pero a mí no es algo que me quite el sueño. Esto te proporciona autenticidad. Siempre que pienso en esto, recuerdo a mi héroe Steve Jobs ¿Crees que a él le preocupaba que las personas lo criticaran por vestir siempre igual?
  2. Dependiendo del uso, de tus actividades y del cuidado que tengas con la ropa, es necesario lavar con mayor frecuencia las prendas.
  3. Como tienes menos ropa tus prendas se gastan más rápido (esto es relativo, pues la ropa hoy en día dura mucho y, a menos de que te estés arrastrando todo el día, seguro te durará mucho).

¿Y para ti, cómo fue el proceso de simplificación de tu ropa?

Por cierto, al respecto, en el episodio 15 del podcast hablé sobre cómo sobreviví sin comprar ninguna prenda por más de 1 año con 2 meses. Una meta que puede parecer simple, pero que tiene mucha importancia.

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Ramsés Organiz

La Filosofía Minimalista

@lafilosofiaminimalista

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Episodio 29 | «Simplifica y Vende lo que ya no te aporta».

¡Hola de nuevo!

¡Bienvenidos a La Filosofía Minimalista!

¡Los saludo con gusto!

En este episodio te comparto una estrategia que implementé al momento de simplificar y dejar ir algunos objetos. Si bien, la acción de desprendernos de lo que no necesitamos en el mundo material o de los objetos no tiene que ser un dolor de cabeza, seamos sinceros, a todos nos cuesta desprendernos los objetos, aún y cuando sabes que no te aportan. Venderlos es una opción que nos puede ayudar a atenuar esa sensación.

  1. Lo primero que tienes que hacer es un análisis de tus objetos.
  2. Asegurarte de que estás listo para dejarlos ir.
  3. Decide: regalarlos, donarlos o venderlos.
  4. A vender, ¿cómo le hago?
    • No esperes recuperar la inversión total del objeto.
    • Una vez que te decides a vender, no hay vuelta atrás.
    • No te preocupes por el objeto después de venderlo.
  5. Lo más importante: ¡No vuelvas a llenarte de objetos! ¡Compra lo indispensable!
    • Utiliza el dinero para algo que te de valor.
    • Qué te aporte algo.

¡Espero les guste!

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EP 31 | Ventajas y desventajas de un clóset minimalista. La Filosofía Minimalista

¡Hola de nuevo! ¡Bienvenidos a La Filosofía Minimalista! ¡No te olvides de seguir a @lafilosofiaminimalista en Instagram! En el episodio de esta semana te comparto 3 ventajas y 3 desventajas que reflexioné sobre tener un clóset minimalista o, en otras palabras, simplificar nuestro guardarropa, quedarnos con la ropa que más nos gusta y nos hace feliz usar. De igual manera te comento que publiqué esta reflexión en un artículo de mi blog lafilosofiaminimalista.com Te dejo el link por si te interesa revisarlo. https://lafilosofiaminimalista.com/2020/07/04/el-minimalismo-y-la-ropa/ ¡Espero les guste! ¡No olvides dejarme tus dudas, comentarios o sugerencias! ¡Me encantaría saber tu opinión! Recuerda que puedes seguirme en redes sociales y en mi blog: Blog/Web: lafilosofiaminimalista.com Instagram @lafilosofiaminimalista Twitter: @filominimalista TikTok: @lafilosofiaminimalista
  1. EP 31 | Ventajas y desventajas de un clóset minimalista.
  2. Cápsula Minimalista 18 |Que nadie te robe tu esencia.
  3. EP 30 | Meditación, Salud y Bienestar (con Ruth Obando @Meditopiaes).
  4. Cápsula Minimalista 17 | Agradecer.
  5. EP29 | «Simplifica y Vende lo que ya no te aporta».

Apple Podcast

https://podcasts.apple.com/mx/podcast/la-filosof%C3%ADa-minimalista/id1472490123?l=en

«Observa de manera consciente».

—Papá.

—Dime, Azul, ¿qué pasa? —le contestó Don Genaro a su hija, mientras admiraba su lancha.

—¿No crees que deberíamos irnos a la ciudad? —le preguntó Azul.

—¿A la ciudad? ¿Por qué? ¿Acaso no te gusta vivir aquí?

—Claro que sí, pero, de pronto, siento mucha ansiedad al no ver nada nuevo. Siempre es el mismo paisaje —le contestó Azul—. Tu lancha, el mar, el cielo, siempre azul, la arena, las palmeras, los peces, los cocos. ¡No hay nada más!

—Lo que pasa es que no estás observando el paisaje de forma consciente —le contestó Don Genaro.

—¿Ah? Claro que lo estoy mirando de forma consciente. ¡Todo es azul! ¡Y es lo mismo que vi ayer!

—Mira bien —le indicó su papá a la joven Azul—. Ven, siéntate junto a mí y observa. Si miras el cielo y el mar y piensas que son paisajes que no cambian o no sufren ninguna transformación, es porque no estás «observando» con detenimiento. Mira las nubes.

—¿Qué tienen?

—Te aseguro que si observas bien, encontrarás figuras diferentes en el cielo. Ayer se formaron unas y hoy son otras. Nunca se repiten. Pueden parecerse, pero siempre son diferentes.

La pequeña Azul miró con detenimiento el cielo, mientras el viento agitaba las palmeras y el mar. La lancha se mecía de izquierda a derecha como si estuviera bailando.

—¡Es verdad! ¡Mira papá! ¡Esa de allá parece un elefante!

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Ramsés K. Mishima

La Filosofía Minimalista

@lafilosofiaminimalista

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«¿Y si la naturaleza hablara?».

—¿A qué viene esa reflexión?

—Piensa lo siguiente: ¿qué le diría a los seres humanos la naturaleza si pudiera hablar?

—Supongo que nos diría: «¡Ya déjeme en paz! ¡No lo entienden! Si acaban conmigo, ¿a dónde irán?» —me contestó Roxana.

—Buena respuesta, para variar —le respondí—. Estaba viendo esta antigua foto de un lugar que aprecio mucho y me puse a reflexionar sobre el tiempo.

—¿El tiempo? ¿Por qué?

—Sí, pero el tiempo en que durará ese paisaje así, antes de que se llene de basura o de alguna construcción monumental.

—Pero ese lugar esta muy alejado de la ciudad —me contestó Roxana—, dudo mucho que la contaminación o la basura llegue ahí, incluso que alguna fábrica construya algo en ese lugar.

—¿Por qué estás tan segura?

—Porque la mayoría se concentra en las ciudades, así que no creo que corra peligro —me contestó, muy segura de sí misma.

—¿Y cuándo ya no se pueda hacer más en la ciudad?

—¡No seas tan pesimista! ¡Ya déjalo ir!

—¿Que nunca reflexionas nada en serio?

Después se detuvo, se puso seria y me dijo:

—Yo creo que la naturaleza sí habla, pero somos nosotros los que no la escuchamos.

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Ramsés K. Mishima⠀

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Hana |Fragmento 6 |Soltar.

De pronto Hana sintió un torbellino. Como si fuera la corriente de un río, pero cálida y suave. No estaba segura, pero, hasta donde recordaba, nunca había experimentado esa sensación. Era como si algo absorbiera sus labios y su lengua, con la fuerza con la que cae una cascada y con la suavidad con la que se corta una rebanada de pastel.

Cuando Hana separó sus labios de los de Yamir y abrió los ojos, sintió como si hubiera despertado de un hermoso sueño. En ese momento ella no sabía exactamente cómo se le denominaba a esa sensación y, por desgracia, tampoco sabía que no duraría mucho tiempo.

—¿Y cómo van tus sesiones de meditación con el maestro? —le preguntó Yamir a Hana, después de que él también abrió los ojos.

—Pues la verdad creo que he logrado «despejar» mi mente de algunos pensamientos que me atormentaban —le contestó—. Ya sabes lo que dice el maestro: «todo lo que no puedas soltar físicamente, puedes soltarlo a través de tu mente».

—Jajaja —Yamir se burló—. ¿Y te crees esas cosas?

—Al principio no lo creía, pero, después de experimentarlo, creo que tiene sus beneficios.

—Pues no estoy seguro —le contestó Yamir—, pero ¿sabes que sí sé que es altamente efectivo para olvidar cualquier cosa?

—¡Eh! ¿Conoces un método tan infalible?

—Sí. Ven.

Yamir tomó a Hana de la parte trasera de su cabeza, acarició su cabello y le plantó nuevamente un beso. Los dos cerraron los ojos y se dejaron llevar. Nuevamente llegó el torbellino, la cascada y la rebanada de pastel.

Al día siguiente, reanudó su sesión de meditación con el maestro Zembu. Desde que llegó al templo el maestro se percató de que había algo diferente en ella. Y es que esa enorme sonrisa no era normal en ella. Sí que lo era en las chicas de su edad, pero en la solitaria Hana no.

A pesar de su extrañamiento, el maestro pensó en no hacer ningún comentario y comenzar con la sesión. Una vez que se encontraron los dos en el espacio destinado para su práctica, cada uno se sentó en su almohadilla, cruzaron las piernas, espalda erguida, manos en la posición del «mudra» y cerraron los ojos.

Y se quedaron ahí, cada uno transitando de manera consciente por sus pensamientos. Fuera del cuarto el sonido de los pájaros era apenas perceptible. El sonido de la fuente frente al salón daba la impresión de que hubiera un río fuera de la casa del maestro Zembu. El enorme árbol Neem que sobresalía más allá del techo de la vivienda, proporcionaba una formidable sombra y un delicioso frescor. ¿El espacio perfecto para meditar?

A los pocos minutos el maestro se percató de que Hana no estaba lo suficientemente concentrada. Apretaba los párpados, como si tuviera una pesadilla, su respiración no era consistente y perdía la posición repetidas veces. Pese a su decisión de no preguntar, eligió pausar la sesión y se dirigió a Hana inmediatamente:

—¿Qué es lo que te pasa Hana? ¿Qué perturba tu corazón? —le preguntó el maestro.

Hana separó sus piernas, deshizo el mudra y abrió los ojos.

—¿Mi corazón? ¿Por qué cree que algo perturba mi corazón?

—He vivido muchos años —le contestó—, he experimentado muchas cosas, he perdido otras y he ganado algunas más. Sé que puede deberse a una infinidad de motivos el que estés tan distraída, pero solamente conozco y he sentido uno que es capaz de hacernos sentir felices y al mismo tiempo quitarnos cualquier tipo de concentración.

Una mariposa pasó cerca de la entrada del salón y Hana volteó a verla.

—¿Cómo le hace para darse cuenta de todo? —le preguntó Hana.

«Pero sí es bastante obvio», pensó el maestro.

—No me subestimes —le dijo el maestro Zembu—. El que ahora me encuentre solo, en esta enorme casa, no quiere decir que en algún momento en mi vida no haya experimentado el amor.

—¿Amor? —le cuestionó Hana—, ¿ahora me dirá que también debo «solar» y «dejar ir» ese sentimiento?

—Yo no soy quién para decirte lo que debes o lo que no debes soltar —le precisó el maestro—. Lo cierto es que si estás descubriendo ese sentimiento por primera vez, te estás metiendo en un terreno muy peligroso.

—¡No sea tan dramático! —le comentó Hana—, me parece que tanto tiempo solo ha hecho que olvide cuál es la verdadera «esencia del amor».

—¿Ah sí? ¿y cuál es esa? Comparte tu sabiduría conmigo—le preguntó el maestro.

—El amor es solo un «estado emocional» —le explicó Hana—, y no tiene nada que ver con mariposas en el estómago o perturbación del corazón. Todo es mental. Todo sucede en el subconsciente. Y creo que la verdadera esencia es disfrutarlo y vivirlo al máximo.

El maestro cruzó sus brazos y cerró los ojos. Después comentó:

—Qué bueno que seas tan optimista, y ciertamente encuentro coherencia en lo que comentas, pero hay algo de lo que te he enseñado que no has contemplado en tu argumento.

—¿Y qué es?

—Generalmente al caer en ese «estado emocional» que dices, tendemos a olvidar que todo en la vida tiene un principio y un final. No digo que esté mal lo que estás sintiendo. Simplemente con los años he aprendido que cuando uno se enamora —o es consciente de ese sentimiento— debe vivirlo al máximo desde el inicio, pero también estar preparado para el final.

—¡No sea tan exagerado! Ya va a empezar con eso de «Como decía Buda, el ser humano ha venido a sufrir y no sé qué…».

—Aún tienes mucho que aprender.

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Ramsés K. Mishima⠀
La Filosofía Minimalista⠀
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