Episodio 27 |5 errores que cometí con el minimalismo.

¡Hola de nuevo!

¡Bienvenidos a La Filosofía Minimalista!

¡Los saludo con gusto!

¡Antes que nada! ¡No te olvides de seguir a @lafilosofiaminimalista en Instagram!

En el episodio de hoy te comparto 5 errores que he cometido desde que comencé con el minimalismo como estilo de vida. La mayoría son equivocaciones que he realizado por desear ser un perfecto minimalista. Espero te guste este pequeño análisis y te sirva si te estás adentrando en esta filosofía de vida.

  1. Pensar el minimalismo como un fin. Pensar que el objetivo era ser lo más minimalista posible.
  2. Pensar el minimalismo como una categoría estricta. Pensar el minimalismo como una caja que solo se debía llenar con acciones o comportamientos minimalistas.
  3. Dejarme limitar por el minimalismo. Dejar que el minimalismo me censurara o restringiera en cosas que me gustaban.
  4. Querer ser como otros minimalistas. Querer imitar esos estereotipos minimalistas.
  5. Inculcar el minimalismo a las demás personas. Está bien compartir, generar reflexión y analizar, pero de ninguna manera debes esperar que las demás personas quieran adoptar tu estilo de vida.

¡Espero les guste!

¡No olvides dejarme tus dudas o comentarios!

Recuerda que puedes seguirme en redes sociales y en mi blog:

Instagram @lafilosofiaminimalista
TikTok: @lafilosofiaminimalista
Twitter: @filominimalista
Blog/Web: lafilosofiaminimalista.com

EP 31 | Ventajas y desventajas de un clóset minimalista. La Filosofía Minimalista

¡Hola de nuevo! ¡Bienvenidos a La Filosofía Minimalista! ¡No te olvides de seguir a @lafilosofiaminimalista en Instagram! En el episodio de esta semana te comparto 3 ventajas y 3 desventajas que reflexioné sobre tener un clóset minimalista o, en otras palabras, simplificar nuestro guardarropa, quedarnos con la ropa que más nos gusta y nos hace feliz usar. De igual manera te comento que publiqué esta reflexión en un artículo de mi blog lafilosofiaminimalista.com Te dejo el link por si te interesa revisarlo. https://lafilosofiaminimalista.com/2020/07/04/el-minimalismo-y-la-ropa/ ¡Espero les guste! ¡No olvides dejarme tus dudas, comentarios o sugerencias! ¡Me encantaría saber tu opinión! Recuerda que puedes seguirme en redes sociales y en mi blog: Blog/Web: lafilosofiaminimalista.com Instagram @lafilosofiaminimalista Twitter: @filominimalista TikTok: @lafilosofiaminimalista
  1. EP 31 | Ventajas y desventajas de un clóset minimalista.
  2. Cápsula Minimalista 18 |Que nadie te robe tu esencia.
  3. EP 30 | Meditación, Salud y Bienestar (con Ruth Obando @Meditopiaes).
  4. Cápsula Minimalista 17 | Agradecer.
  5. EP29 | «Simplifica y Vende lo que ya no te aporta».

¿Crees que puedes tener el control de todo?

La ansiedad y el estrés son dos de los padecimientos que más deterioran nuestra calidad de vida en la actualidad. No es nada del otro mundo ni algo que no se sepa. Todos lo hemos padecido en algún momento de nuestras vidas; tal vez no en un grado extremo que requiera una intervención terapéutica o médica, pero sí de tal manera que requiera una pausa para recuperar la paz y el equilibrio.

El instructor de mindfulness Silvio Raij comenta que estos dos padecimientos son los principales enemigos de la “paz mental” y los cuales le han robado a las personas en la sociedad actual la capacidad de poder vivir el presente y, en su lugar, viven preocupados por el futuro de una manera desesperada. De acuerdo con él, no está mal visualizar y preocuparse por el futuro, pero, de cierta forma, no está bien preocuparnos solo por el futuro y dejar de lado el presente.⠀⠀⠀

Esto se traduce en que en realidad no podemos tener el control de todo. Está bien prevenir por el futuro, pero no debemos dejar que lo desconocido nos quite la tranquilidad, pues de esa manera no podremos disfrutar el presente nunca. Y «Lo único que tenemos seguro es el presente».

–––––––––––––––––––––––––––––––
Ramsés K. Mishima
La Filosofía Minimalista
@lafilosofiaminimalista
––––––––––––––––––––––––––––––––

El tiempo es el recurso más valioso que tienes.

«El tiempo es el recurso más valioso que tienes… y no es renovable».

—Siempre me pongo un poco nostálgica cuando llega esta época —me comentó Roxana— ¿No te pasa igual a ti?

—¿Con época te refieres a llegar al mes de noviembre? —le pregunté.

—Sí. Para mí, una vez que llega septiembre, es como si el año ya estuviera a punto de terminar. Los días transcurren de manera mucho más rápida y casi no asimilo el paso del tiempo.

—Creo que a muchos nos pasa de ese modo —le argumenté a Roxana.

—Pero eso no es lo importante. Lo verdaderamente importante es que me he dado cuenta de que el tiempo es lo más valioso que tengo, que tenemos. Si alguna vez te preguntaran qué es lo más valioso que tienes, ¿qué responderías?

—Pues la mayoría pensamos en algo material.

—¡Exactamente! —gritó Roxana—. La mayoría de las personas piensa en objetos y lo asocia con valor, un valor económico.

—Ya veo…

Nuevamente Roxana estaba filosofando y, después de mi respuesta, se sentó nuevamente en la silla en donde había estado hasta antes de levantarse y comenzar a hablar. A decir verdad, este acto resultó ser un poco extraño para los demás clientes de la cafetería, pues se quedaron mirándola un tiempo.

Ella estuvo pensando unos minutos. Yo le hablé dos veces pero me ignoró. Bueno, tal vez no lo hizo a propósito y seguramente fue debido a que estaba muy concentrada en sus reflexiones. Después de unos instantes por fin habló:

—«El tiempo es el recurso más valioso que tenemos y no es renovable» —expresó emocionada.

Yo le di un trago a mi café y bajé la mirada. Iba a contestarle, pero ella me interrumpió:

—¡Es hora de irnos!

Me tomó de la mano y me jaló. Casi tiro mi café por el impulso, pero no pude detenerla. Afuera, el sol ya se haba ido a descansar y la oscuridad comenzaba a descender sobre nosotros.

Después de salir de la cafetería y de caminar por la banqueta, apresuramos el paso porque comenzó a llover. En realidad en el cielo no se apreciaba que una lluvia fuera posible, pero no pasaron ni cinco minutos de que salimos cuando la lluvia arreció.

Un poco más adelante le pedí a Roxana que se detuviera, pues me resultó extraño que me jalara de esa forma y que estuviera tan exaltada. A ella no pareció importarle, solo se volteó y me sonrió, pero después continuó. Como me estaba desesperando, jalé mi mano con fuerza y me detuvo de golpe. Ella también se detuvo, se volteó y me habló:

—¿No quieres venir conmigo?

—No es eso, pero si voy quiero saber a dónde vamos —le argumenté.

Ella dio un suspiro y me explicó:

—Si te digo no querrás acompañarme, pero bueno…

—Pues ya veremos —le contesté—. ¿Tiene que ver con lo que decías del tiempo?

—Sí, más o menos —me respondió—, ¿Recuerdas lo que te comenté de mi madre y el #reloj que me regaló?

—Sí lo recuerdo.

—Pues tiene que ver con eso. Acompañame por favor.

Cuando llegamos al lugar pensé que se trataba de una broma, pero cuando la vi ingresar muy segura de sí misma, lo comprendí. La puerta principal estaba cerrada, pero ella ingresó por un hueco y caminó por una estrecha vereda. Atravesamos varios arbustos y estructuras de concreto. Finalmente llegamos y ella se paró frente a una de ellas. La pequeña construcción decía en el frente el nombre de la madre de Roxana, así como su fecha de nacimiento y de muerte.

Roxana se quedó parada un momento frente a la lápida y murmuró una palabras. También comenzó a llorar; se limpiaba las lágrimas constantemente, pero aún así seguían saliendo. Yo me quedé parado detrás de ella y no dije nada. Cuando terminó se volteó y tomó mi mano. Yo la abracé un momento. La luz de la luna era lo único que nos iluminaba.

Finalmente comprendí de qué se trataba.

––––––––––––––––––––––––––––––—
Ramsés K. Mishima
La Filosofía Minimalista
@lafilosofiaminimalista
––––––––––––––––––––––––––––––––

«Hacer una pausa».

En la vida, en especial en las grandes ciudades, generalmente vivimos todo el tiempo acelerados entre el trabajo y nuestros diferentes proyectos y la verdad es que poco tiempo nos queda para reflexionar sobre nuestros avances, pero es necesario hacerlo para conocer nuestro verdadero crecimiento.

De lo contrario, ¿Cómo sabremos si vamos en la dirección correcta?

Por eso creo que debemos dejar de hacer todo de forma tan mecánica y vivir de una manera más reflexiva y consciente para evaluar todo lo que hacemos y todo lo que nos rodea.

Hacer una pausa, muchas veces nos ayuda a eso, a tomar un descanso y dejar de lado todo —por un tiempo— y recuperar energía y concentración para mejorar. Realizar una actividad diferente en muchas ocasiones da buenos resultados.

En mi caso, gracias al minimalismo, he podido concentrar mucha de la atención y el tiempo que desperdiciaba en objetos materiales que no me aportaban nada y, de igual manera, en el aspecto espiritual y mental, he podido reflexionar más sobre mi vida y sobre mí mismo, para así buscar el crecimiento personal.

Ahora aprecio más un paseo por la naturaleza, disfrutando el paisaje, que pasar el tiempo en una tienda viendo ropa.

No es aún un camino recorrido, pero estoy en el trayecto y no he pensado en regresar.

––––––––––––––––––––––––––––––—
Ramsés K. Mishima
La Filosofía Minimalista
@lafilosofiaminimalista
––––––––––––––––––––––––––––––––

El tiempo es el recurso más valioso que tienes. (Parte 1).

«El tiempo es el recurso más valioso que tienes… y no es renovable».

—Siempre me pongo un poco nostálgica cuando llega esta época —me comentó Roxana— ¿No te pasa igual a ti?

—¿Con época te refieres a llegar al mes de noviembre? —le pregunté.

—Sí. Para mí, una vez que llega septiembre, es como si el año ya estuviera a punto de terminar. Los días transcurren de manera mucho más rápida y casi no asimilo el paso del tiempo.

—Creo que a muchos nos pasa de ese modo —le argumenté a Roxana.

—Pero eso no es lo importante. Lo verdaderamente importante es que me he dado cuenta de que el tiempo es lo más valioso que tengo, que tenemos. Si alguna vez te preguntaran qué es lo más valioso que tienes, ¿qué responderías?

—Pues la mayoría pensamos en algo material.

—¡Exactamente! —gritó Roxana—. La mayoría de las personas piensa en objetos y lo asocia con valor, un valor económico.

—Ya veo…

Nuevamente Roxana estaba filosofando y, después de mi respuesta, se sentó nuevamente en la silla en donde había estado hasta antes de levantarse y comenzar a hablar. A decir verdad, este acto resultó ser un poco extraño para los demás clientes de la cafetería, pues se quedaron mirándola un tiempo.

Ella estuvo pensando unos minutos. Yo le hablé dos veces pero me ignoró. Bueno, tal vez no lo hizo a propósito y seguramente fue debido a que estaba muy concentrada en sus reflexiones. Después de unos instantes por fin habló:

—«El tiempo es el recurso más valioso que tenemos y no es renovable» —expresó emocionada.

Yo le di un trago a mi café y bajé la mirada. Iba a contestarle, pero ella me interrumpió:

—¡Es hora de irnos!

Me tomó de la mano y me jaló. Casi tiro mi café por el impulso, pero no pude detenerla. Afuera, el sol ya se haba ido a descansar y la oscuridad comenzaba a descender sobre nosotros.

––––––––––––––––––––––––––––––—
Ramsés K. Mishima
La Filosofía Minimalista
@lafilosofiaminimalista
––––––––––––––––––––––––––––––––

«¿Cuál es la verdadera esencia del amor?»

«¿Cuál es la verdadera esencia del amor?»

—¿Del amor?

—Sí.

—Creo que no hay esencia en eso. El amor no es algo que se pueda conceptualizar de manera precisa —le respondí.

—Yo creo que sí. Creo que se puede descubrir la verdadera esencia del amor —me refutó ella.

—¿Otra vez tienes problemas de desamor? ¿O por qué la pregunta?

—No, no es eso —me contestó—. Lo que pasa es que, ¿no te parece que es algo que todos percibimos, de una u otra manera, en algún momento de nuestras vidas y no reflexionamos sobre lo que significa en realidad. Solo asumimos que es así. Sentimos atracción por otra persona y deseamos estar con ella, pero en el fondo, ¿consideras que comprendemos la esencia de ese sentimiento?

—Ya que lo pones de ese modo, creo que capto el punto —le respondí y le di la razón para no divagar, pero en realidad no comprendía a qué se refería en particular. ¿Quién se pregunta por esas cosas? Pero no puedo juzgarla, Roxana siempre ha sido así, filosofando por todo.

En el pasado, cuando estudiábamos juntos, Roxana tuvo un par de rupturas amorosas complicadas. Ella siempre había sido una chica muy guapa y pretendientes no le faltaban. Los chicos la veían de una manera, pero nadie conocía su verdadero pasado ni por qué ella era así. Ellos solo apreciaban el recipiente, la parte externa, pero su interior, nunca le prestaron mucha atención.

Durante ese tiempo, ella acostumbraba a reflexionar con cuestionamientos similares y, en realidad, nadie la comprendía. Ni siquiera yo.

—¡Oye! ¿Me estás escuchando? —me gritó Roxana—. ¿No me estás poniendo atención verdad?

Salí del transe y le respondí:

—Sí, perdón, estaba pensando en tu planteamiento —le respondí—. Creo que alguien que se pregunta por la esencia de algo, lo hace porque considera que en verdad necesita descubrir la razón de ser de eso y si aporta algo a su vida.

—¡Vaya! Lo comprendiste. ¡Muy bien!

––––––––––––––––––––––––––––––—
Ramsés K. Mishima
La Filosofía Minimalista
@lafilosofiaminimalista
––––––––––––––––––––––––––––––––

«Si te apegas demasiado al pasado, no tendrás espacio para crecer».

—Yo, en realidad, no creo crecer más. A mi edad, me parece que he alcanzado la estatura máxima.

—¡No seas tonto! —me exclamó Ximena—. Ya vas a comenzar con tu sarcasmo. No me refiero a un crecimiento de estatura.

Ximena se alteró un poco y subió el tono de voz.

—¿Entonces? ¿A qué te refieres?—le pregunté.

—Es una frase que leí en un libro, pero me hizo pensar en que la mayoría de las personas vivimos, aunque no lo aceptemos, encadenados de cierta forma al pasado. ¿No lo crees? —me preguntó, pero en realidad me dio la impresión de que lo que buscaba era una afirmación.

—Puede ser —le contesté—, pero creo que se debe a que el pasado es algo que no podemos dejar en el olvido. Mi abuelo decía que el pasado es lo que nos ha hecho lo que somos en el presente.

—¿Eso quiere decir que no podemos volver a comenzar, depurar nuestro ser e iniciar de nuevo?

—Suena más fácil decirlo que hacerlo —le precisé.

—Lo que necesitamos es aceptar nuestro pasado y continuar. No vivir atormentados por los hechos que sucedieron. Al fin de cuentas el pasado solo existe en las mentes de quienes hablan sobre él. No podemos cambiarlo y no sirve de nada vivir atados a algo que ya pasó —argumentó ella.

—¿No es una frase de Rousseau? —le cuestioné y esperé un momento a que ella contestará.

—No lo recuerdo —me respondió Ximena—, pero a lo que quiero llegar es que el principal motivo por el cual las personas no logran tener un crecimiento personal, es porque viven atascados en el pasado y no aprovechan aquello sobre lo que de verdad tienen poder: su presente.

—Eso se escuchó muy bien.

—¡Pues entonces ponlo en práctica y deja de perder el tiempo!

Esencialmente Ram.


Futuro= pasado + presente (La vida misma)

«Y recuerda hijo mío, la vida es como el trayecto de un vagón de tren por las vías».

—Pero ¿y ese mismo vagón no puede regresar por la misma vía?

—Técnicamente sí podría —le respondió su abuelo—. Sin embargo, Ram, en la vida no hay regreso. Lo único que puedes manejar y modificar, brevemente, es el presente.

—¿Es decir que lo que queda atrás del tren ya no puede volver, ni tomando otro tren? —preguntó el pequeño a su abuelo.

—Puedes tomar otro tren; es cierto. Pero en la vida, los acontecimientos que vivimos y que quedan en el pasado ya no puedes volver a vivirlos ni modificalos. Es por eso la importancia de vivir el presente y dar tu mejor esfuerzo para que no tengas nada de que arrepentirte en el futuro.

—¿O sea que si me porto bien, si estudio y trabajo, me irá bien en el futuro abuelo?

—No es una garantía, pero tienes mayores posibilidades si vas por la vida siendo una persona justa y humilde, que se dedique a trabajar y ser buen hombre.

—Entiendo, pero, tengo miedo a equivocarme abuelo y que me arrepienta en el futuro de lo que hice antes —respondió el niño, mordiendo sus uñas y con semblante de nervios.

—Si fuera el caso, hijo, tendrás que aceptar las consecuencias de tus actos. Se llama ser adulto y responsable.

—Eso no suena nada divertido abuelo.

—Nadie dijo que lo fuera. La vida es muy divertida, tanto como quieras, pero no es un juego. Recuerda: «tus acciones en el presente, más las que hayas hecho en el pasado, marcarán el devenir de tu futuro».

El joven reflexionó un momento lo que comentó su abuelo y después expresó:

—¿Puedo continuar jugando con el GameBoy abuelo?

El abuelo suspiró y cerró los ojos un breve momento.

—Sí… por supuesto…

––––––––––––––––––––––––––––––—
Ramsés K. Mishima
La Filosofía Minimalista
@lafilosofiaminimalista
––––––––––––––––––––––––––––––––

¿Y si hubiera libros que no quieres “dejar ir”, te forzarías a hacerlo?

¿Y si hubiera libros que no quieres “dejar ir”, te forzarías a hacerlo?

—¿Qué cosa? ¿A qué viene esa pregunta?

Enseguida me di cuenta de que miró de reojo la mesa de al lado. Encima estaba el libro Sed de Amor de Yukio Mishima, el cual había estado leyendo antes de que ella llegara.

—Pensé que estabas dispuesto a dejar ir todos tus libros en formato físico y que la siguiente ocasión que te visitara, no tendrías ninguno.

Fruncí el entrecejo.

—No es que esté dispuesto o no lo esté. Lo que quise decir —la otra vez—, fue que los libros que no me gustan, que no leo (y que considero que no leeré) no tiene caso mantenerlos almacenados en el estante. Desde mi punto de vista, evidentemente, se están desperdiciando.

—¿Por eso lees a Yukio Mishima?

—Sí.

—¿Acaso no fue el escritor que se suicidó?

—Sí, fue él. ¿Eso qué tiene que ver?

—Pues renunció a la vida, es decir, me parece curioso que haya “dejado ir” su vida. ¿Eso quiere decir que Mishima era minimalista?

—No estoy seguro; en su literatura no recuerdo que lo mencionara. Lo que sí fue un hecho fue su lucha por sus ideales y que defendió su filosofía con su vida.

—La misma que impregna sus libros.

—Así es.

—Pues el libro se ve muy interesante. Creo que sí deberías conservarlo.

Volteé a ver el libro sobre la mesa.

—Pero si no tengo intenciones de dejarlo ir.

––––––––––––––––––––––––––––––—
Ramsés K. Mishima
La Filosofía Minimalista
@lafilosofiaminimalista
––––––––––––––––––––––––––––––––

¿Poco tiempo para ti mismo?

¡Hola de nuevo!

Al no llevar una vida consciente solemos descuidar el tiempo que destinamos a nosotros mismos y esto es algo muy importante, porque creo que destinar tiempo para nosotros mismos es imprescindible para no perdernos en el camino.

¿A qué me refiero con esto? Algunos pensarán que es una tontería, pero de vez en cuando es bueno hacer una pausa y reflexionar hacia dónde estamos dirigiendo nuestra vida, en especial para revisar si estamos llevándola en la dirección que de verdad queremos. Muchas veces hacemos la cosas por impulso o porque nos han dicho que así deben ser, pero ¿alguna vez te has detenido a replantearte tu vida, a dedicar tiempo para pensar en ti?

Es algo muy provechoso, que ayuda a enfocarte y mejorar algunos aspectos de tu vida, así que creo que siempre debemos tener tiempo para nosotros mismos, a pesar del trabajo, a pesar de las tareas, responsabilidades y a pesar de la vida. Anteriormente no lo hacía porque pensaba que era una tontería, pero he comenzado a dedicar tiempo para mí para replantearse el rumbo que está tomando mi vida. Es algo muy válido y no tiene nada que ver con depresión o que no sepas qué hacer con tu vida. Somos seres humanos y todos titubeamos y tenemos problemas. Nadie es tan fuerte para no sufrir o para no llorar, a menos que seas un robot.

––––––––––––––––––––––––––––––—
Ramsés K. Mishima
La Filosofía Minimalista
@lafilosofiaminimalista
––––––––––––––––––––––––––––––––