¿Crees que puedes tener el control de todo?

La ansiedad y el estrés son dos de los padecimientos que más deterioran nuestra calidad de vida en la actualidad. No es nada del otro mundo ni algo que no se sepa. Todos lo hemos padecido en algún momento de nuestras vidas; tal vez no en un grado extremo que requiera una intervención terapéutica o médica, pero sí de tal manera que requiera una pausa para recuperar la paz y el equilibrio.

El instructor de mindfulness Silvio Raij comenta que estos dos padecimientos son los principales enemigos de la “paz mental” y los cuales le han robado a las personas en la sociedad actual la capacidad de poder vivir el presente y, en su lugar, viven preocupados por el futuro de una manera desesperada. De acuerdo con él, no está mal visualizar y preocuparse por el futuro, pero, de cierta forma, no está bien preocuparnos solo por el futuro y dejar de lado el presente.⠀⠀⠀

Esto se traduce en que en realidad no podemos tener el control de todo. Está bien prevenir por el futuro, pero no debemos dejar que lo desconocido nos quite la tranquilidad, pues de esa manera no podremos disfrutar el presente nunca. Y «Lo único que tenemos seguro es el presente».

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Ramsés K. Mishima
La Filosofía Minimalista
@lafilosofiaminimalista
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Reflexión Sabatina: Vive con menos…

¡Hola!

En este sábado por la noche solo paso a dejarte una pequeña reflexión para meditar un poco. Espero no interrumpir tus actividades, pero me parece importante reflexionar sobre los siguientes puntos. La reflexión es la siguiente:

Vive con menos:

  • Estrés
  • Objetos innecesarios
  • Personas negativas
  • Prejuicios de ti mismo y
  • Auto-limitaciones…

…Y vive más.

A veces necesitamos reducir algunas cosas, tipo de personas o pensamientos de nuestra vida con la finalidad de mejorar y crecer. No se trata de eliminarlo todo. Si algo he aprendido del minimalismo es a llevar una vida más consciente y reflexiva sobre las cosas y personas que me rodean.

No me despido sin antes comentarte que en este blog, mi objetivo es compartir contigo los aspectos de mi vida que más me apasionan y emocionan, así como lo que hago con ellos. Por eso en este blog no solo hablo de minimalismo.

  • También te comparto algunas historias y cuentos, porque me gusta escribir, y las historias pueden ser tan increíbles como nosotros queramos. Solo dejo volar mi imaginación y comienzo a escribir —claro que también hay que aprender un poco de técnica.
  • Te comparto el contenido que transmito a través de mi podcast, porque me gusta la idea de poder tener una charla más amena y relajada contigo para comentarte lo que hago.
  • Subo las fotos que tomo con mi celular porque amo la fotografía y pienso que es un arte. Nuestro mundo está lleno de lugares y espacios hermosos y misteriosos. Además cada fotografía puede contar una historia distinta, dependiendo de cómo la observes.
  • De igual manera te comparto mi experiencia desde que decidí comenzar a llevar un estilo de vida minimalista, el cual me ha llevado a vivir de una manera más consciente y reflexiva sobre el mundo que nos rodea, sobre mi espacio y sobre mí mismo.

«Vive con menos, vive más».

¡Hasta la próxima!

¿Mi vida antes de conocer el minimalismo?

Introducción

Como mucha de la gente, yo también he padecido los efectos del consumismo en mi vida. Por mucho tiempo viví con el chip de comprar activado, sin reflexión consciente y sin reparar en las implicaciones de hacía dónde se estaba dirigiendo mi vida o de todo lo que me estaba perdiendo al estar tan enfocado en esa engañosa abundancia que en realidad lo único que me producía era un vacío por dentro.

Como ya comenté anteriormente en otros episodios, mi vida antes de conocer el minimalismo era totalmente diferente. Y ahora que estoy tratando de llevar un estilo de vida minimalista me he dado cuenta de lo equivocado que estaba y de que la vida puede ser hermosa sin basar nuestra felicidad en las cosas materiales o por lo menos en la menor cantidad de ellas. También he comentado que para mí el minimalismo va más allá que desprenderse de las cosas materiales, aunque creo que es un aspecto muy importante y uno de los principales puntos por los cuales las personas se adentran a esta corriente.

Es por eso que en esta ocasión quiero compartir con ustedes algunos puntos relevantes acerca de cómo era mi vida, de manera general, antes de conocer el minimalismo y cómo estoy tratando de mejorar o de cambiar en la actualidad para llevar una vida más consciente conmigo mismo y con mi entorno.

Felicidad basada en los objetos

De este punto ya he hablado mucho y seguro ya han escuchado. En verdad es algo muy común, pues por mucho tiempo viví pensando que la abundancia y la riqueza se fundamentaban en el dinero y en las cosas materiales. Mi pensamiento era así: si veía que algo nuevo salía y le hacían mucha publicidad pensaba que debía tenerlo porque me creía en verdad que se trataba de algo que necesitaba. Si había un pantalón nuevo que tenía un nuevo material yo deseaba tenerlo aunque en el fondo sabía que no lo necesitaba o que no me quedaría igual que a los modelos. Y esa es una gran tontería: pensar que la ropa que vemos en los anuncios publicitarios lucirá en nosotros igual que como la lucen los modelos es una falacia. ¿Se imaginan? yo creo que en el fondo todos lo sabemos, pero nos engañamos pensando que podría quedarnos igual.

En la actualidad he dejado de comprar cosas que no necesito y que no me gustan y me he desprendido de muchas que solo tenía “ahí” sin una función concreta. Sin una razón de ser. Esto me ha ayudado a llevar una vida más ligera y consciente para valorar otros aspectos más allá del mundo material.

Vacío por dentro o la sensación de nunca estar pleno

Otra de las sensaciones que tenía todo el tiempo era una especie de malestar que no me permitía estar pleno, ya que siempre me sentía insatisfecho. Si compraba algo nuevo, no me sentía lleno con eso, pues quería algo más. Es decir si compraba algo de una marca determinada, por ejemplo, una chamarra, también quería adquirir una mochila o unas botas de esa marca, aunque por su puesto no me alcanzará.

Ese vacío no se reducía solo al ámbito de las cosas materiales, sino que permeaba todos los aspectos de mi vida. Lo sé porque generalmente los periodos de felicidad eran pasajeros. Es decir, siempre he sabido, desde que un profesor me lo dijo en la secundaria, que la felicidad no es algo que se pueda alcanzar y retener por siempre, sino, ¿cómo sería la vida? pues las emociones deben equilibrarse (con emociones negativas, tristeza, felicidad, malestar u otras), pero para mí era como si nada me hiciera feliz, como si nada me llenará. Nunca estaba contento con nada. También sé que algunos me dirán que esto tiene que ver con la adolescencia y que los seres humanos suelen sentirse así durante esa época, pero esta sensación me duró hasta mucho después, cuando ya era un adulto. No me sentía bien con mi cuerpo, no me sentía bien con mi status social ni con mis amigos. No me sentía feliz con mi novia, porque deseaba tener a mi lado a una chica de las que abundan en la publicidad, en los estereotipos, las modelos, no me importaba que estuvieran huecas por dentro y solo pensaba en algún día llegar a ser millonario para poder, entonces, conseguir una chica así.

No me daba cuenta de que todo lo que deseaba estaba basado en cosas materiales y al tratar de llevar una vida más simple y consciente me he reencontrado conmigo mismo y me ha ayudado a tener una vida más tranquila, sin tanto estrés por las cosas y a comprender que lo único que necesito para se feliz está en mí.

Siempre ocupado

Muchas personas piensan o pensamos que aquél que tiene éxito es quien siempre está ocupado, quien está saturado y trabaja como comúnmente se dice: «de sol a sol». Sin embargo esto tiene implicaciones muy malas en nuestras vidas, en nuestro cuerpo y nuestra mente. Anteriormente pensaba que una vez que ingresara al mundo laboral, esa debía ser mi vida y por varios años pensé así. Sin embargo no tenía en cuenta que podía realizar otras actividades que me llenaran, pero al siempre estar ocupado, nunca tenía tiempo para nada. Esto es algo que debemos prestar atención para no descuidar otras áreas de nuestra vida y siempre debemos tener tiempo para lo que de verdad importa.

Descuido de mi persona y de mi cuerpo

Otro aspecto que sacrificamos muy a menudo cuando no llevamos una vida consciente somos nosotros mismos. Generalmente pasamos a un segundo plano nuestro cuerpo y nuestra persona por darle prioridad a nuestro trabajo o a otras actividades y eso también es nocivo. Casi no reflexionamos sobre nosotros mismos hasta que algo pasa: como una enfermedad, hasta que ya subimos mucho de peso o que sentimos algún tipo de malestar o dolor físico.

No solo se trata de estética, es el simple hecho de valorar nuestro cuerpo. En otra publicación ya he comentado sobre la importancia de nuestro cuerpo, porque es nuestro templo y es el único que vamos a tener, así que ¿por qué no darle la prioridad e importancia que se merece? En lugar de ver tres capítulos de tu serie favorita, porque no solo ver uno y dedicar unos minutos a hacer ejercicio.

También está el aspecto del cuidado personal, no solo es por vanidad. Esto incluye el corte de cabello, las uñas, la ropa, peinado. Es necesario puntualizar también algo que siempre comento: que no por llevar un estilo de vida minimalista y más consciente, quiere decir que debemos andar como hippies o “pandrosos” como solemos decir en México. Es decir, está bien si es tu estilo, pero el minimalismo no incita a nadie a ser de esa manera. Pero repito, si tu estilo es ese está muy bien, no tiene nada de malo.

Lo que sí creo que está fuera de lugar en relación con el estilo es asearnos, pues esto creo que no se trata de estilo de vida, es por salud e higiene.

Poco tiempo para mí mismo

En otra publicación también comenté que al no llevar una vida consciente solemos descuidar el tiempo que destinamos a nosotros mismos y esto es algo muy importante, porque creo que destinar tiempo para nosotros mismos es imprescindible para no perdernos en el camino. ¿A qué me refiero con esto? Algunos pensarán que es una tontería, pero de vez en cuando hay que hacer una pausa y reflexionar hacia dónde estamos dirigiendo nuestra vida, en especial para revisar si estamos llevándola en la dirección que de verdad queremos. Muchas veces hacemos la cosas por impulso o porque nos han dicho que así deben ser, pero ¿alguna vez te has detenido a replantearte tu vida, a dedicar tiempo para ti para pensar en ti y en tu vida? Es algo muy provechoso y que ayuda a enfocarte y mejorar algunos aspectos de tu vida, así que creo que siempre debemos tener tiempo para nosotros mismos, a pesar del trabajo, a pesar de las tareas y responsabilidades y a pesar de la vida. Anteriormente no lo hacía porque pensaba que era una tontería, pero he comenzado a dedicar tiempo para mí y para replantearse el rumbo que está tomando mi vida. Es algo muy válido y no tiene nada que ver con que ya estén en depresión o que no sepas qué hacer con tu vida. Somos seres humanos y todos titubeamos y tenemos problemas. Nadie es tan fuerte para no sufrir o para no llorar, a menos que seas un robot.

Perdida de la sensibilidad sobre las cosas del mundo

Por último quiero comentar este punto que es crucial y que al principio yo no lo tomaba en cuenta. Aquí quiero hacer mención de aquellos hechos o aquellas situaciones que antes no me permitía reflexionar como son, por ejemplo, lo dañina que es nuestra presencia para el mundo. Nosotros somos el principal contaminante y el principal culpable de los daños graves que hasta el momento se le han hecho al mundo. Al no ser conscientes con los desperdicios, con los artículos que utilizamos y en general con el cuidado del planeta, estamos perjudicando al único lugar, hasta el momento, que tenemos para vivir. ¿Por qué comento esto? porque anteriormente, antes de tratar de adoptar un estilo de vida minimalista, no era consciente ni me interesaba por los temas del calentamiento global, la contaminación, la escasez de agua, la pobreza extrema de algunos lugares, la delincuencia y la muerte. Siempre pensaba que mientras no me pasara a mí o a mis seres queridos no importaba, pero lo cierto es que sí importa y mucho. Importa porque todos compartimos el mismo planeta y a pesar de que seamos de naciones o territorios diferentes, deberíamos por lo menos ser conscientes y sensibles de los problemas ambientales, económicos y sociales que ocurren en el mundo. «La indiferencia de las personas es uno de los principales enemigos de la sociedad».

Es por eso que ahora que estoy llevando una vida más consciente y reflexiva, hago lo posible por replantearme muchos de los aspectos que mi vida para contribuir a que el planeta donde vivimos pueda ofrecernos un mundo mejor. Porque él nos da todo y nosotros no le damos nada, al contrario le quitamos y además le hacemos daño. Te invito a ser más consciente con tu planeta y con tu entorno.

¿Cuándo dejamos de apreciar y valorar la belleza de nuestro mundo?

Hasta la próxima.

«Tu Cuerpo es tu templo».

Antes de comenzar, revisaremos unas anotaciones:

  • Cuida tu cuerpo, es tu templo y es el único que tendrás, si tú no lo cuidas, nadie lo hará.
  • ¿Haz dejado de lado a tu cuerpo por darle más importancia a otras cosas?
  • Tu cuerpo es el recurso más importante que tienes para alcanzar tus metas, refuérzalo y llénalo de energía.

Vamos a comenzar con una anécdota.

Escucha el Episodio 2 del Podcast
https://podcasts.apple.com/mx/podcast/episodio-2-tu-cuerpo-es-tu-templo-si-no-lo-cuidas-t%C3%BA/id1466402605?i=1000442776206&l=en

Anécdota

Quiero comenzar este episodio comentando una anécdota de hace algunos años. Gira en torno a una pregunta: ¿Cómo es que le damos más valor a un objeto que a nuestro cuerpo? ¿Por qué lo pregunto?
El recuerdo que tengo es de cuando salió a la venta el iPad de segunda generación allá por inicios del Año 2011 y el iPhone de ese año. Y recuerdo también una noticia en especial de ese año en la que un joven de china llamado Xiao Wang que ansioso por comprar el iPad, se puso en contacto con una red ilegal de tráfico de órganos. Ésta red le ofreció alrededor de 3000 dólares por uno de sus riñones y él aceptó. Sin embargo no contaba con que al ser todo de forma clandestina, en la clínica que se lo quitaron contraería una infección durante el procedimiento que más tarde le causaría una insuficiencia renal. A inicios de este año (por enero o febrero 2019) salió publicada una nota en la que comentaba que el chico vivía postrado en una cama y conectado a una máquina de diálisis por el problema de su riñón.

Y bueno, esta no es una historia de superación personal ni nada, es simplemente un ejemplo para darnos cuenta hasta dónde puede llegar el descuido de nuestro cuerpo. Como este caso hay muchos que le dan más valor a las cosas materiales y hacen menos a sus cuerpos. Porque, literalmente, hacen de menos a sus cuerpos y lo anteponen a un objeto material.
Estoy seguro de que a todos nos ha pasado que deseamos algo con tanto anhelo que buscaríamos cualquier manera de obtener dinero para conseguirlo: un viaje, una casa, un auto. Y es válido, pero creo que no a costa de tu cuerpo. Vender partes de tu cuerpo para mí es vender tu vida. Si bien el caso es muy drástico, no es la única manera en la que hacemos de menos nuestro cuerpo.

Por otro lado, en el caso de este joven chino, la desesperación lo llevó a entregar una parte de su cuerpo sin reflexionar sobre las consecuencias, pero además, sin reparar en algo muy importante: el dinero que obtuvo por su órgano solo le serviría una vez. Es decir, con lo que obtuvo pudo comprarse un iPhone y un iPad, pero nada más. Al siguiente año, cuando saliera el dispositivo nuevo, ¿Qué iba a hacer? ¿vender otra parte de su cuerpo? Si nuestros cuerpos tuvieran cuatro riñones y pudiéramos vivir con uno, seguro a la fecha hubiera vendido los otros dos. Es decir, le pagaron casi lo necesario para adquirir los dos productos: el iPhone y el iPad, no el costo real de un riñón, por precisar de una manera.

Muy bien, después de este ejemplo, quiero compartirles algunos puntos esenciales que considero importantes para poner especial atención a nuestros cuerpos y los cuales generalmente no reflexionamos al dejarnos llevar por el día a día. Esto es importante, pues en gran parte me parece que nuestra calidad de vida se ve mermada por la falta de atención a estos puntos y, por otro lado, creo que podrían contribuir a que nuestra vida fuera mejor y más relajada; de esta manera nos permitiría enfocarnos en lo que realmente es importante en nuestras vidas.

1. Alimentación

Creo que no hay aspecto más importante a tomar en cuenta para cuidar nuestro cuerpo que la alimentación y a menudo es uno de los que más descuidamos. Pretextos hay muchos: el estrés, la jornada intensa de trabajo, los traslados, tareas, pendientes, cansancio, economía. Es por eso que preferimos comer cualquier cosa en la calle antes de comer algo que nos nutra y llene de energía de verdad.

Y no estoy diciendo que no debemos comer en la calle; se come muy rico en algunos lugares, por supuesto. ¿A quién no le entusiasma comerse unos tacos al pastor con una coca-cola bien fría un viernes por la noche? A mí sí.
A lo que me refiero es que hacerlo a diario trae consecuencias en el largo plazo y en nuestra vida diaria, nos dejamos envolver por la rutina y le damos prioridad a otras cosas, en lugar de dársela a nuestros cuerpo y en poner atención en lo que ingerimos.

Yo siempre he dicho que la alimentación es como la gasolina de los autos, pues si no les proporcionamos gasolina el auto nunca avanzará y por el contrario, si le suministramos gasolina rebajada o con mucho aditivo, con el paso del tiempo será perjudicial para nuestro vehículo.

Pero dejando la analogía, creo que no es nada del otro mundo el cuidar de nuestro cuerpo. Es decir, es lo que nos permite hacer todo lo demás y deberíamos agradecerle todos los días, cuidándolo y valorándolo. Cuidar nuestra alimentación es una forma de hacerlo. Solo debemos pensar en que nuestro cuerpo es quién nos permite realizar todo lo que hacemos en el mundo. Es el vehículo que nos ayuda a transitar por esta vida, algunos más otros menos tiempo, pero es gracias a él que podemos interactuar con todo lo que nos rodea, que podemos reír, que podemos trabajar, soñar, amar, ver o hablar. Todo lo que hacemos y sentimos se lo debemos a nuestro cuerpo. Por eso creo que «Nuestro cuerpo es nuestro templo» y no debemos menospreciarlo.

2. Hidratación

A pesar de que considero que este punto es muy claro, me gustaría precisar la importancia y relevancia que tiene que bebemos agua todos los días. Es un tema de dominio público, pero el problema es que no todos lo hacemos y preferimos tomar otro tipo de líquidos: refrescos, jugos azucarados, café o té. Yo no digo que no debemos tomarlos, pero si no consumimos agua natural (no mineral o de sabor) no estamos proporcionando, por un lado, una hidratación adecuada a nuestro cuerpo, pero, en otro tenor, no estamos contribuyendo a facilitar la digestión y el procesamiento de toxinas en nuestros riñones.
Además a veces no escuchamos a nuestro cuerpo, pues en ocasiones no es hambre lo que nuestro cuerpo nos indica que tiene, es sed, pero lo suplimos con algún alimento chatarra que, a parte de que no nos nutre, no está atendiendo la necesidad de nuestro cuerpo.

Si lo pensamos de esta manera, estamos rodeados de una inmensa cantidad de bebidas azucaradas y con muchos químicos y conservadores, los cuales fácilmente podríamos suplir por bebidas a base de frutas, sin tanta azúcar y sin colorantes adicionales. Recientemente me he hecho el propósito de ingerir agua natural y cuando tengo antojo de una bebida de sabor, preparo agua de frutas o té frío.

3. Ejercicio

Probablemente el cliché más conocido —a parte de la alimentación— en el tema de salud y bienestar del cuerpo, pero es muy cierto. Anteriormente yo no visualizaba la importancia de este hábito, y creo que todos deberíamos hacerlo. Mucho se ha escuchado de los 30 minutos al día de ejercicio que debemos hacer. Si bien considero que no es que sea una regla, cada quién debería realizar la cantidad que de verdad fortalezca su cuerpo. No se trata de obtener un cuerpo escultural y marcado (si no es tu objetivo) se trata de hacerlo por el tema de salud. En especial, si eres de las personas que pasa mucho tiempo sentado, lo entenderás, pues al pasar mucho tiempo en una misma posición el cuerpo se atrofia.

En especial yo, en mi trabajo, paso mucho tiempo sentado y aunque al principio no le tomé importancia, después me di cuenta del efecto que estaba causando en mí, pues estaba subiendo de peso en poco tiempo y comencé a sentir la ropa más ajustada. Además me sentía más débil y con mucho sueño. Desde hace muchos años me he levantado muy temprano la mayoría de los días, pero con un café bastaba para activarme y comenzar la jornada. Sin embargo al primer año de estar en ese trabajo ¡subí aproximadamente cinco kilos! Fue ahí que me di cuenta de lo fácil y rápido que es adquirir kilos. Como dije, parece algo muy sencillo y de conocimiento general, pero una cosa es saber que las cosas pasan y otra cosa es tomar decisiones y actuar al respecto. Lo sé porque muchos compañeros en mi trabajo, familiares cercanos y amigos han pasado por la misma situación, pero no han tomado medidas al respecto.

De esta manera, realizar ejercicio es una forma de fortalecer nuestro cuerpo y evitar que se atrofie más rápido. Es como el mantenimiento o servicio de tu automóvil. Si utilizas tu vehículo sin realizarle apropiadamente los servicios de mantenimiento o cambio de refacciones, seguro que no durará lo mismo y su deterioro será mucho más rápido. Por eso este punto, junto con la alimentación, considero que son de los más importantes.

4. Meditación

Siendo sincero, anteriormente pensaba que meditar era una tontería y que no servía para nada. Pensaba que era algo así como hacer yoga con los ojos cerrados como si fuera Buda.
Hace no mucho, decidí que no tenía una razón válida para no intentarlo y fue cuando comencé a leer e investigar sobre meditación que descubrí una aplicación para el celular que me ayudó a adentrarme en ese mundo. Hay muchas apps en las tiendas oficiales de Google y Apple, así que pueden probar alguna.

Lo interesante es adentrarse y hacerlo un hábito, ya que, como muchas otras actividades, si comienzas y lo dejas de hacer, pues no le encontrarás el beneficio. Lo que yo no sabía era que meditar está muy relacionado con la respiración y no se trata solo de cerrar los ojos y colocarse en una posición cómoda. Es en verdad un ejercicio y respirar ayuda a relajarte y a enfocarte en un tema en concreto. Debo confesar que al principio me dormía muy rápido, porque meditaba en las noches y después comprendí que no tenía nada de malo dormirse, es decir, no pasaba nada, pues uno de los objetivos de la meditación es esa, descansar la mente y el cuerpo. Al menos así lo veo yo.

Esta práctica trae muchos beneficios para el cuerpo, que al final de cuentas es lo que buscamos e incluso a mí me ha ayudado a dormir mejor. Por otro lado, enfocarse en puntos concretos permite reflexionar sobre un tema en particular. Pero el meditar requiere práctica. Es como un ejercicio que entre más practiques, más hábil de volverás.

5. Ocio/¿No hacer nada productivo?

Uno de mis apartados favoritos. Cuando pensamos en la palabra «ocio» o no hacer nada, se nos viene a la mente estar en la playa en una silla reclinable con lentes de sol y con una piña colada, sin hacer nada. O, por lo menos, pasar una tarde leyendo un libro o viendo una película en Netflix sin tener que preocuparnos por los pendientes.
Sin embargo, creo que hasta en el no hacer —aparentemente— nada estamos haciendo algo. Es complicado precisar esta parte, porque para mí «No hacer nada» en términos de actividades, sería básicamente dormir, pero aún así estamos haciendo algo. De manera general podríamos decir que cualquier actividad que no se relacione con algo estrictamente productivo podría considerarse ocio.

Por eso prefiero asociar la palabra ocio con no hacer nada productivo de tal manera que nuestra mente y nuestro cuerpo descanse. No quiere decir que no sea productivo o beneficioso para el cuerpo, me refiero a que no tenga que ver con trabajo. Por ejemplo sería darnos un baño, acudir a que nos den un masaje, dormir, el ejemplo que comentaba antes: ver tu serie favorita en Netflix, incluso navegar en internet o revisar las publicaciones de tus seguidores en redes sociales.
Debe ser algo que te permita desconectarte por completo de tus actividades del día a día —aunque desde hace tiempo me di cuenta de que es muy difícil separarte por completo de tus proyectos o tu trabajo, en especial si te apasionan.

6. Tiempo para ti (productivo)

Todos los puntos que aquí menciono creo que son importantes, pero en especial dedicar tiempo para ti es uno de los más importantes. Aquí no me refiero a trabajo, hablo de enfocarte en la realización de un proyecto. Seguro me dirán ¿en qué beneficia al cuerpo tener un proyecto o meta fuera de lo laboral? pero creo que es sumamente importante, pero tiene que ser algo que te apasione, te emocione y, de ser posible, que no lo hagas por dinero aunque, como dicen, si eres bueno en lo que te apasiona, el dinero vendrá tarde o temprano. Sin embargo no es el objetivo. Debe ser algo que de verdad disfrutes al realizarlo y que te produzca una vibración a nivel corporal, mental y que eleve tu autoestima. En verdad si logras canalizarlo, verás cómo rinde frutos en el futuro. Será beneficioso para tu cuerpo, para tu mente y para tu vida en general. Todos han tenido el sueño de realizar algo en su vida, aunque a veces lo hayan pensado en broma o sentido que era algo imposible, intentarlo es el primer paso. Otra frase que he escuchado últimamente es la que dice: «que los únicos que nunca se han equivocado son aquellos que nunca lo han intentado». Una frase muy sabia.

7. Dormir

Finalmente llegamos a otro punto importantísimo: dormir. Creo que dormir es tan importante como la alimentación porque es lo que permite al cuerpo recuperarse. Sé que también suena a cliché, pero es algo tan básico y que creo que todos hemos abusado de no descansar lo suficiente, al dormir poco. A parte de que esto nos puede traer consecuencias graves con el paso de los años, si no descansamos lo suficiente no tendremos la energía suficiente para rendir en el día a día. Anteriormente yo lo hacía: sacrificaba a mi cuerpo por matarme leyendo o por perder el tiempo viendo películas o series. Sé que algunos me dirán que no es un desperdicio, que el cine es arte y que es bueno verlo, pero a lo que me refiero es que si se convierte en una costumbre innecesaria, estamos limitando el tiempo de recuperación de nuestro cuerpo.

Por eso descansar es importantísimo y debemos ser conscientes del tiempo que dedicamos al descanso. No es algo que debamos subestimar. Yo por ejemplo, procuro dormirme todos los días a la misma hora y despertar a la misma hora. Esto permite al cuerpo hacer del descanso un hábito y el proceso de recuperación mejora. Pero si las horas de sueño son muy variables, el cuerpo en realidad no tiene un descanso profundo que le permita recargarse. Además en lo personal creo que dormir temprano y despertar antes de que salga el sol es muy provechoso y me gusta la sensación que me produce el saber que he avanzado en varias cosas antes de alistarme para salir a trabajar.

8. Revisión constante (Conclusión)

Como comentario final quiero compartir que sé que hay muchos puntos importantes que debemos tomar en cuenta para cuidar a nuestro cuerpo, pero estos son para mi algunos de los más relevantes para poder mantener un cuerpo sano y equilibrado. Por otro lado quise titular a este último apartado como “revisión constante” porque este es un proceso que debe estar en constante evaluación, ya que siempre podemos descuidar alguno de los puntos, pero siempre debemos tener presente que lo más importante es el bienestar de nuestro cuerpo. Tal vez algunos sean más importantes que otros, pero estoy seguro de que todos son importantes y contribuyen a la salud de nuestro cuerpo. Solo piénsalo de esta manera: si tienes familia, proyectos o algo que te apasione, no te gustaría estar con ellos o dedicarte a eso mucho tiempo ¿entonces? la única manera de asegurarlo —de cierta forma— es cuidando nuestro cuerpo. Sé que hay otros factores que pueden interponerse como los accidentes, las enfermedades hereditarias, la delincuencia o incluso la mala suerte, pero esos tal vez son factores que no podemos controlar, así que tomemos las riendas de lo que sí podemos cambiar. Cuida tu cuerpo, es tu templo. Si no lo cuidas tú, nadie lo hará.