«¿Si no está impreso no es un libro?».

En aquél entonces ya habían sido, si mal no recuerdo, tres ocasiones en las que lo vi leyendo de esa manera. No pensé que lo tomara tan enserio, pero lo cierto es que sí. Siempre había pensado que leer en digital era una tontería y que le faltaba el respeto a la tradición del libro impreso. ¡Si la experiencia es única! ¡El iPad está suprimiendo la tradición del libro impreso!

—¿Y ahora me dirás que debo dejar de comprar libros impresos y comprarlos mejor en digital?

Yo continué con mi lectura y traté de no desviarme del texto que revisaba.⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀

—¡Hey! —exclamó Samantha—, ¡responde!⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀

—Yo no puedo decirte qué debes comprar y qué no —le respondí—. Cada persona debe ser lo suficientemente consciente de lo que adquiere. Lo cierto es que comprar libros en formato digital es mejor para el medio ambiente y para los árboles.

—Sí, pero no es la misma experiencia —me argumentó—. No se siente lo mismo leer un libro en papel a un libro en el iPad.

—Claro que no es igual. No es la misma experiencia, porque no es el mismo acercamiento. Sin embargo, el contenido, al fin de cuentas, es el mismo. ¿O no es así?

—En eso tienes razón —me concedió—. Pero es que, tal vez, ya lo olvidaste, pero la experiencia de leer un libro impreso es increíble. Sentir el paso de las hojas con las yemas de tus dedos… su textura… el olor a libro… papel… esa esencia que emana… ¡Ah! Y me encanta cuando, mmm… ¿pues tú sabes no? el aroma de las hojas nuevas cuando quitas el plástico que cubre los libros nuevos. La sensación y el aroma es una experiencia magnífica. ¿O es que nunca abriste un libro nuevo y pegaste la cara y la nariz entre las hojas para aspirar el aroma que desprenden?

—Claro que sí —le respondí—, sin embargo, la cubierta de los libros nuevos es de plástico, y también es un agente altamente contaminante.

—¿Qué siempre tienes que quitarle la esencia a las cosas?

—¿Eh? ¿Quitarle? Simplemente digo lo que es.

—Pero si el film de plástico que traen los libros es muy delgado.

—Sí, pero multiplicado por el número de libros que se venden en el mundo el impacto es muy grande.

—¿Entonces los libros nuevos deberían venderse sin el film protector? ¡Si de por sí muchos se maltratan! Ahora sin el film vendrían todos golpeados —precisó Samantha.

—Creo que es una alternativa —le contesté—. Eso se está haciendo poco a poco con las frutas y verduras, podrían hacer lo mismo con los libros. Pero bueno, el punto es que leer un libro impreso a una digital no es la misma experiencia y tal vez nunca lo sea, pero la realidad es que el contenido es el mismo, así que técnicamente no debería haber problema en leer uno u el otro.

—Pues yo prefiero seguir leyendo mis libros en formato impreso —me respondió Samantha, tajantemente—. Para mí la experiencia lo es todo.

—Para mí también —le contesté—. ¿Puedo seguir leyendo mi libro?

—¡Haz lo que quieras!


Ramsés K. Mishima

La Filosofía Minimalista

@lafilosofiaminimalista

¿Crees que puedes tener el control de todo?

La ansiedad y el estrés son dos de los padecimientos que más deterioran nuestra calidad de vida en la actualidad. No es nada del otro mundo ni algo que no se sepa. Todos lo hemos padecido en algún momento de nuestras vidas; tal vez no en un grado extremo que requiera una intervención terapéutica o médica, pero sí de tal manera que requiera una pausa para recuperar la paz y el equilibrio.

El instructor de mindfulness Silvio Raij comenta que estos dos padecimientos son los principales enemigos de la “paz mental” y los cuales le han robado a las personas en la sociedad actual la capacidad de poder vivir el presente y, en su lugar, viven preocupados por el futuro de una manera desesperada. De acuerdo con él, no está mal visualizar y preocuparse por el futuro, pero, de cierta forma, no está bien preocuparnos solo por el futuro y dejar de lado el presente.⠀⠀⠀

Esto se traduce en que en realidad no podemos tener el control de todo. Está bien prevenir por el futuro, pero no debemos dejar que lo desconocido nos quite la tranquilidad, pues de esa manera no podremos disfrutar el presente nunca. Y «Lo único que tenemos seguro es el presente».

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Ramsés K. Mishima
La Filosofía Minimalista
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El tiempo es el recurso más valioso que tienes.

«El tiempo es el recurso más valioso que tienes… y no es renovable».

—Siempre me pongo un poco nostálgica cuando llega esta época —me comentó Roxana— ¿No te pasa igual a ti?

—¿Con época te refieres a llegar al mes de noviembre? —le pregunté.

—Sí. Para mí, una vez que llega septiembre, es como si el año ya estuviera a punto de terminar. Los días transcurren de manera mucho más rápida y casi no asimilo el paso del tiempo.

—Creo que a muchos nos pasa de ese modo —le argumenté a Roxana.

—Pero eso no es lo importante. Lo verdaderamente importante es que me he dado cuenta de que el tiempo es lo más valioso que tengo, que tenemos. Si alguna vez te preguntaran qué es lo más valioso que tienes, ¿qué responderías?

—Pues la mayoría pensamos en algo material.

—¡Exactamente! —gritó Roxana—. La mayoría de las personas piensa en objetos y lo asocia con valor, un valor económico.

—Ya veo…

Nuevamente Roxana estaba filosofando y, después de mi respuesta, se sentó nuevamente en la silla en donde había estado hasta antes de levantarse y comenzar a hablar. A decir verdad, este acto resultó ser un poco extraño para los demás clientes de la cafetería, pues se quedaron mirándola un tiempo.

Ella estuvo pensando unos minutos. Yo le hablé dos veces pero me ignoró. Bueno, tal vez no lo hizo a propósito y seguramente fue debido a que estaba muy concentrada en sus reflexiones. Después de unos instantes por fin habló:

—«El tiempo es el recurso más valioso que tenemos y no es renovable» —expresó emocionada.

Yo le di un trago a mi café y bajé la mirada. Iba a contestarle, pero ella me interrumpió:

—¡Es hora de irnos!

Me tomó de la mano y me jaló. Casi tiro mi café por el impulso, pero no pude detenerla. Afuera, el sol ya se haba ido a descansar y la oscuridad comenzaba a descender sobre nosotros.

Después de salir de la cafetería y de caminar por la banqueta, apresuramos el paso porque comenzó a llover. En realidad en el cielo no se apreciaba que una lluvia fuera posible, pero no pasaron ni cinco minutos de que salimos cuando la lluvia arreció.

Un poco más adelante le pedí a Roxana que se detuviera, pues me resultó extraño que me jalara de esa forma y que estuviera tan exaltada. A ella no pareció importarle, solo se volteó y me sonrió, pero después continuó. Como me estaba desesperando, jalé mi mano con fuerza y me detuvo de golpe. Ella también se detuvo, se volteó y me habló:

—¿No quieres venir conmigo?

—No es eso, pero si voy quiero saber a dónde vamos —le argumenté.

Ella dio un suspiro y me explicó:

—Si te digo no querrás acompañarme, pero bueno…

—Pues ya veremos —le contesté—. ¿Tiene que ver con lo que decías del tiempo?

—Sí, más o menos —me respondió—, ¿Recuerdas lo que te comenté de mi madre y el #reloj que me regaló?

—Sí lo recuerdo.

—Pues tiene que ver con eso. Acompañame por favor.

Cuando llegamos al lugar pensé que se trataba de una broma, pero cuando la vi ingresar muy segura de sí misma, lo comprendí. La puerta principal estaba cerrada, pero ella ingresó por un hueco y caminó por una estrecha vereda. Atravesamos varios arbustos y estructuras de concreto. Finalmente llegamos y ella se paró frente a una de ellas. La pequeña construcción decía en el frente el nombre de la madre de Roxana, así como su fecha de nacimiento y de muerte.

Roxana se quedó parada un momento frente a la lápida y murmuró una palabras. También comenzó a llorar; se limpiaba las lágrimas constantemente, pero aún así seguían saliendo. Yo me quedé parado detrás de ella y no dije nada. Cuando terminó se volteó y tomó mi mano. Yo la abracé un momento. La luz de la luna era lo único que nos iluminaba.

Finalmente comprendí de qué se trataba.

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Ramsés K. Mishima
La Filosofía Minimalista
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El tiempo es el recurso más valioso que tienes. (Parte 1).

«El tiempo es el recurso más valioso que tienes… y no es renovable».

—Siempre me pongo un poco nostálgica cuando llega esta época —me comentó Roxana— ¿No te pasa igual a ti?

—¿Con época te refieres a llegar al mes de noviembre? —le pregunté.

—Sí. Para mí, una vez que llega septiembre, es como si el año ya estuviera a punto de terminar. Los días transcurren de manera mucho más rápida y casi no asimilo el paso del tiempo.

—Creo que a muchos nos pasa de ese modo —le argumenté a Roxana.

—Pero eso no es lo importante. Lo verdaderamente importante es que me he dado cuenta de que el tiempo es lo más valioso que tengo, que tenemos. Si alguna vez te preguntaran qué es lo más valioso que tienes, ¿qué responderías?

—Pues la mayoría pensamos en algo material.

—¡Exactamente! —gritó Roxana—. La mayoría de las personas piensa en objetos y lo asocia con valor, un valor económico.

—Ya veo…

Nuevamente Roxana estaba filosofando y, después de mi respuesta, se sentó nuevamente en la silla en donde había estado hasta antes de levantarse y comenzar a hablar. A decir verdad, este acto resultó ser un poco extraño para los demás clientes de la cafetería, pues se quedaron mirándola un tiempo.

Ella estuvo pensando unos minutos. Yo le hablé dos veces pero me ignoró. Bueno, tal vez no lo hizo a propósito y seguramente fue debido a que estaba muy concentrada en sus reflexiones. Después de unos instantes por fin habló:

—«El tiempo es el recurso más valioso que tenemos y no es renovable» —expresó emocionada.

Yo le di un trago a mi café y bajé la mirada. Iba a contestarle, pero ella me interrumpió:

—¡Es hora de irnos!

Me tomó de la mano y me jaló. Casi tiro mi café por el impulso, pero no pude detenerla. Afuera, el sol ya se haba ido a descansar y la oscuridad comenzaba a descender sobre nosotros.

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Ramsés K. Mishima
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El Minimalismo Mental

A pesar de lo que denota el nombre, el concepto compuesto de minimalismo mental no tiene nada que ver con tener una mente de poco alcance, al contrario, se refiere a la aplicación del minimalismo también a la parte cognitiva y mental. No solo se trata de simplificar y depurar la parte material que nos rodea, pues creo que, si hay un lugar donde abundan pensamientos de todo tipo, es la mente.

En especial, me he centrado en tratar de eliminar los pensamientos negativos, los pensamientos orientados hacia la acumulación excesiva, así como aquellos desencadenados de la crítica social. En muchos de ellos, sé que son aspectos que no puedo controlar y en ocasiones los dejo ir, y trato de seguir avanzando, pero no quiere decir que no me afecten. Creo que lo que menos trabajo me ha costado reducir son los pensamientos acerca de la acumulación. Para los otros dos, generalmente busco la ayuda de un amigo, alguien en quien puedo confiar, le pido su consejo, lo aplico y trato de seguir avanzando. Al final, el principal poder para cambiar nuestro entorno viene de la mente.

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Ramsés K. Mishima
La Filosofía Minimalista
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Hacer una pausa

En la vida, en especial en las grandes ciudades, generalmente vivimos todo el tiempo acelerados entre el trabajo y nuestros diferentes proyectos y la verdad es que poco tiempo nos queda para reflexionar sobre nuestros avances, pero es necesario hacerlo para conocer nuestro verdadero crecimiento.

De lo contrario, ¿Cómo sabremos si vamos en la dirección correcta?

Por eso creo que debemos dejar de hacer todo de forma tan mecánica y vivir de una manera más reflexiva y consciente para evaluar todo lo que hacemos y todo lo que nos rodea.

Hacer una pausa, muchas veces nos ayuda a eso, a tomar un descanso y dejar de lado todo —por un tiempo— y recuperar energía y concentración para mejorar. Realizar una actividad diferente en muchas ocasiones da buenos resultados.

En mi caso, gracias al minimalismo, he podido concentrar mucha de la atención y el tiempo que desperdiciaba en objetos materiales que no me aportaban nada y, de igual manera, en el aspecto espiritual y mental, he podido reflexionar más sobre mi vida y sobre mí mismo, para así buscar el crecimiento personal.

Ahora aprecio más un paseo por la naturaleza, disfrutando el paisaje, que pasar el tiempo en una tienda viendo ropa.

No es aún un camino recorrido, pero estoy en el trayecto y no he pensado en regresar.

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Ramsés K. Mishima
La Filosofía Minimalista
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No tengas miedo al apoyo.

A menudo queremos hacer todo solos, sin ayuda ni apoyo, sin escuchar sugerencias ni recomendaciones, pero creo que podemos ser humildes y apoyarnos en los demás para crecer. Podemos guiar y podemos ser guiados, así nos complementamos y podemos ser mejores cada día. Pierde el miedo a pedir apoyo, pierde el miedo a escuchar la opinión de los demás. No esperes siempre escuchar lo que a ti te gustaría que los demás dijeran sobre ti o sobre lo que haces. Las opiniones de los demás no tienen porqué ser iguales a la tuya sino, imagínate, la vida sería muy aburrida y monótona.

El ser humano es un ser perfectible y en constante cambio, el cual tiene la bondad de poder mejorar cada día, así que ¿por qué no tomar impulso y apoyo de los demás de vez en cuando? ¿Por qué no escuchar lo que los demás tienen que decir? ¿Por qué no tomar las sugerencias? No tienes porqué acertar en todo. Déjate guiar de vez en cuando.

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Ramsés K. Mishima
La Filosofía Minimalista
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La Crítica

La crítica es buena, cuando es con buena intención y emitida con la finalidad de hacer crecer a las personas.

No te rindas ante las primeras malas opiniones y ante la crítica destructiva. El trayecto hacia el cumplimiento de tus proyectos siempre está lleno de obstáculos. De otra manera, sería muy fácil, ¿no lo crees?

Toma lo bueno de las personas y de las críticas constructivas retoma aquello que en verdad te puede hacer crecer y mejorar, no porque los demás no estén de acuerdo con tus ideales o pensamientos, quiere decir que ellos están mal o que tú estás mal. Lo importante es transmitir lo que nos caracteriza y respetar el estilo de pensamiento de los demás. Por otro lado, no tiene nada de malo apoyar a aquellos que coinciden con tus ideales.

✌️

«Vive con menos, vive más».

🙏💪🧘‍♂️

El Minimalismo en mi vida: 10 Cosas que dejé de comprar y que simplifiqué desde que comencé a llevar u estilo de vida minimalista.

1. Ropa

Desde que comencé con este estilo de vida, me percaté de que en realidad mucha de la ropa que tenía no la utilizaba y solo la estaba almacenando en mi armario. De tal manera que decidí simplificar mi guardarropa y quedarme con lo más esencial y, por supuesto, que fueran prendas que de verdad utilizo y que me gustan. No tiene sentido guardar ropa que no usas o que crees que alguna vez vas a utilizar, porque ese día nunca llega. Es por eso que una vez hecho esto, decidí no volver a comprar una prenda de ropa a menos que fuera estrictamente necesario, pues en ocasiones compraba por comprar y no por necesidad o, peor aún, compraba ropa sin estar convencido de si me quedaba bien o si la aprovecharía lo suficiente.

2. Calzado

Repitiendo el mismo criterio anterior, el primer paso fue simplificar mi calzado, pues tenía el siguiente problema: tenía zapatos que no usaba y tenía zapatos nuevos guardados que tampoco utilizaba. De tal manera que depuré mi calzado y además dejé de comprar zapatos. Desde que lo hice, no he adquirido ningún par adicional y de eso ya tiene alrededor un año y medio. Me quedé con lo más esencial, los que me gustan y que sé que puedo utilizar en cualquier momento. A veces pensamos que necesitamos zapatos para todos los tipos de pantalones o, en el caso de las chicas, para todos los vestidos o faldas, pero en realidad los colores básicos como el negro, café y azul combinan con todos, así que no veo la necesidad de tener tantos pares multicolores.

3. Libros impresos

Siempre me han gustado los libros y creo que este fue el punto de la lista que más me costó simplificar, y si bien el minimalismo no quiere decir que debemos sufrir al simplificar, yo lo hice porque me di cuenta de que en realidad muchos de los libros que decimos que nos gustan y que amamos, solo los hemos leído una vez y después de eso han quedado almacenados y en realidad son pocos los que de verdad volvemos a leer o consultar. Por eso desde hace alrededor de un año decidí no volver a comprar un libro en formato físico y además dejé ir los libros que yo estaba seguro que no volvería a leer ni consultar. Algunos los vendí y otros los regalé. No quiere decir que ya no los valoro o que no son importantes. Precisamente por la importancia y relevancia de su contenido, consideré que se estaban desperdiciando en el librero, cuando podrían serle de mayor utilidad a alguien más.

4. Discos de música y películas

Creo que muchos se identificarán con este punto, ya que la mayoría tiene Netflix o algún otro servicios de entretenimiento digital vía streaming. En el caso de la música, muchos ya prefieren Apple Music o Spotify porque con la practicidad de los dispositivos móviles, podemos llevar nuestra música favorita a todos lados. Es por eso que yo consideré que ya no era necesario conservar mis discos de música, los cuales ya no utilizaba y que dejé de comprar mucho tiempo antes de conocer el minimalismo. En el caso de las películas, desde que descubrí Netflix y después las demás plataformas de streaming, dejé de comprar películas porque no les encontré ningún sentido. Creo que de todos los puntos este fue el que menos trabajo me costó dejar ir.

5. Adornos para casa

Otro punto son los adornos para la casa. Dejé de comprar adornos, cuadros, figuras o decorativos. Y con “dejé” no quiero decir que comprara en exceso, pero me parece importante comentar que anteriormente pensaba que un espacio lleno de decoración le proporcionaba identidad al lugar. Sin embargo me sucedió lo mismo que cuando me harté de la ropa y los zapatos: ver todo saturado me producía dolor de cabeza, así que dejé de recibir adornos y también dejé de comprar objetos decorativos para tener un espacio libre de distracciones visuales.

6. Figuras y coleccionables

Este punto sí que me costó trabajo dejarlo, pero sé que fue para bien y en la actualidad no me siento mal, no me arrepiento y doy gracias por haberlo hecho. Al principio, cuando me planteé esto, no concebía que fuera capaz de desprenderme de mis figuras y coleccionables que había acumulado durante tantos años y no solo se trataba del aspecto de la inversión de dinero, también está la parte de la inversión de tiempo y espacio. Apreciaba mucho mis figuras de Star Wars y de Caballeros del Zodiaco, pero cuando descubrí el minimalismo, me di cuenta de que esos objetos no me estaban aportando nada y más bien eran un estorbo en mi espacio, además de que me producían una enorme distracción. Hay que ser sinceros, cuando uno colecciona algo, es porque es algo que le gusta mucho y por supuesto hace lo posible por mantenerlo impecable. Pues así era yo con mis figuras de Star Wars. Si a eso le sumamos que eran un número considerable, la inversión de tiempo en cuidado y limpieza era inmensa, tanto que terminé hartandome de ellas y las dejé ir. Algunas las regalé y otras las vendí y hasta el momento me siento muy feliz.

7. Relojes

También en el caso de los relojes, anteriormente mi pensamiento era maximalista, ya que pensaba en tener una amplia colección de relojes y la verdad es que sí comencé a tenerlos. Sin embargo después descubrí que no tenía caso tener varios, aunque fueran para combinar con toda mi ropa. Comprendí que debía buscar un solo reloj que pudiera utilizar con todas mis prendas y que me proporciona la funcionalidad que requería. Por suerte se invitaron los smartwatches. Claro que adquirí uno, pero vendí y regalé todos los que tenía y dejé ir una parte maximalista de mí. Nuevamente me sentí muy feliz y con menos estrés.

8. Recuerdos o souvenirs

Aquí incluyo los artículos que adquiría en viajes, conciertos, obras de teatro, objetos promocionales de películas o de algún otro evento al que asistiera. Estos artículos son otro buen ejemplo de compras que dejaron de tener sentido para mí, porque llegué a la conclusión de que solo los estaba acumulando porque pensaba que debía tener recuerdos materiales de todo y en realidad lo importante eran las experiencias y el aprendizaje que me habían dejado. Desde que comprendí eso he dejado de comprar ese tipo de cosas. A menos que sea algo que de verdad haga latir mi corazón no lo compro como recuerdo.

9. Alimentos de baja calidad

Este es un aspecto muy importante y lo contemplo porque generalmente no invertimos en buena alimentación y por diferentes motivos, ya sea por que a veces los alimentos de calidad son muy caros y es más fácil comprar algo de comida en la calle. Como comenté en el episodio 2, Tu cuerpo es tu templo, la alimentación es uno de los aspectos más importantes en nuestras vidas y en ocasiones no le prestamos la debida atención. Es por eso que desde mi punto de vista, la alimentación debe considerarse como una inversión y no un gasto. Esto no quiere decir que te gastarás todo tu dinero en la comida más cara, sino que debemos ser conscientes de los alimentos que compramos. No porque digan que el Jabugo es excelente carne, quiere decir que comprarás todas las semanas para comer. Claro, si tienes el dinero para hacerlo tal vez lo hagas. Sin embargo si eres del resto de los mortales, como yo, la idea es ser selectivo y comprar de manera reflexiva. No se necesita grandes cantidades de dinero para poder preparar una comida nutritiva, ya que se puede comprar insumos para una buena ensalada con frutas y verduras sin invertir tanto. En fin, todo dependerá de qué tanto quieras cuidar tu alimentación.

Por otro lado, nuevamente quiero comentar que esto no quiere decir que no debemos comer comida chatarra o “garnachas”, como decimos en México. Se trata de encontrar el equilibrio y mantener la alimentación como un estilo de vida; uno en el cual podemos variar de vez en cuando.

10. Artículos “por si acaso”.

Finalmente, el último punto de la lista: los productos “por si acaso”. Anteriormente acostumbraba a adquirir productos que yo, ingenuamente, suponía que podría utilizar en el futuro. Y digo suponía, porque me dejaba llevar por la aparente idea de necesidad que me vendían las propagandas. Por supuesto el objetivo de las empresas que se dedican a vender productos es que la mayor cantidad de clientes compren esos productos, así que debo reconocer que las estrategias cada vez son más convincentes y cuando vemos un producto nos proyectan la idea de que necesitamos tener esos objetos y, además, que estaríamos cometiendo un grave error al no comprarlo. El caso más común es el de las promociones de 2×1 o de ”el segundo a mitad de precio”. Esto aplica generalmente en ropa y zapatos, que son los dos primeros puntos que marqué en mi lista porque a mí sí me estaban controlando y no podía contenerme ante la seducción de las promociones y de los meses sin intereses. Pero ¿cuál es el punto importante? la razón es que generalmente nos dejamos llevar por el impulso cuando en realidad son cosas que no necesitamos y que las compramos porque las consideramos una oportunidad y es entonces cuando estamos comprando por impulso.

Sí siempre que compramos o adquirimos algo lo hiciéramos reflexionando y siendo conscientes de si en verdad lo necesitamos, creo que el consumismo colapsaría.

Si te interesa más de este tema, puedes escuchar el episodio 5 de mi podcast en donde hablo sobre estos 10 puntos que simplifiqué en mi vida.

Te dejo el link aquí y puedes escucharlo directamente en este blog, en Apple Podcast o Spotify.

Spotify

https://open.spotify.com/episode/1qrDOsMhozyJg3bbzZcYR6

Apple Podcast

https://podcasts.apple.com/mx/podcast/episodio-05-minimalismo-en-mi-vida-10-cosas-que-dej%C3%A9/id1472490123?i=1000447147530&l=en

Saludos y hasta la próxima.

Reflexión Sabatina: Vive con menos…

¡Hola!

En este sábado por la noche solo paso a dejarte una pequeña reflexión para meditar un poco. Espero no interrumpir tus actividades, pero me parece importante reflexionar sobre los siguientes puntos. La reflexión es la siguiente:

Vive con menos:

  • Estrés
  • Objetos innecesarios
  • Personas negativas
  • Prejuicios de ti mismo y
  • Auto-limitaciones…

…Y vive más.

A veces necesitamos reducir algunas cosas, tipo de personas o pensamientos de nuestra vida con la finalidad de mejorar y crecer. No se trata de eliminarlo todo. Si algo he aprendido del minimalismo es a llevar una vida más consciente y reflexiva sobre las cosas y personas que me rodean.

No me despido sin antes comentarte que en este blog, mi objetivo es compartir contigo los aspectos de mi vida que más me apasionan y emocionan, así como lo que hago con ellos. Por eso en este blog no solo hablo de minimalismo.

  • También te comparto algunas historias y cuentos, porque me gusta escribir, y las historias pueden ser tan increíbles como nosotros queramos. Solo dejo volar mi imaginación y comienzo a escribir —claro que también hay que aprender un poco de técnica.
  • Te comparto el contenido que transmito a través de mi podcast, porque me gusta la idea de poder tener una charla más amena y relajada contigo para comentarte lo que hago.
  • Subo las fotos que tomo con mi celular porque amo la fotografía y pienso que es un arte. Nuestro mundo está lleno de lugares y espacios hermosos y misteriosos. Además cada fotografía puede contar una historia distinta, dependiendo de cómo la observes.
  • De igual manera te comparto mi experiencia desde que decidí comenzar a llevar un estilo de vida minimalista, el cual me ha llevado a vivir de una manera más consciente y reflexiva sobre el mundo que nos rodea, sobre mi espacio y sobre mí mismo.

«Vive con menos, vive más».

¡Hasta la próxima!