«A todos nos llegará la hora»

«A todos nos llegará la hora».

Cuando Ximena se encontró con la muerte, pensó que se trataba de una broma y que alguno de sus amigos se había vestido de esa forma para asustarla. Después de todo, ver gente vestida con atuendos de ese tipo era muy común en el mes de noviembre, así que no le prestó mucha atención.

Se la encontró de frente mientras caminaba. No la había visto venir porque iba escribiendo un mensaje en su celular, pero cuando vio esa tela color negra que arrastraba en el suelo se detuvo de golpe.

Miró de reojo y de arriba a abajo a ese ser que estaba frente a ella y hasta llegar a la cabeza que, claro está, era la de una muerte.

Lo primero que se le ocurrió a Ximena fue saludarla, pero la muerte no le contestó. La quiso tocar, pero era como si no tocara nada. Pero no era una ilusión, de eso ella estaba segura; era un ser real, no era una pintura.

Como no había reacción alguna decidió continuar su camino, pero cuando intentó dejarla de lado, su cuerpo se paralizó. El ser esquelético tampoco se movió y, mientras se detuvo, en esos segundos, alcanzó a escuchar lo que parecieron ser unas palabras, o al menos eso creyó:

—«A todos nos llega la hora, incluso a ti. Aún no te toca, pero volveré por ti, así que deja de perder el tiempo en tonterías y disfruta tu vida. No tendrás otra».

Después de escuchar eso, su cuerpo reaccionó y pudo continuar. Sin embargo, después de avanzar, el ser extraño había desaparecido. «¿Habrá sido una advertencia?» Se preguntó Ximena.

Enseguida apresuró el paso hasta llegar a su casa e inmediatamente corrió a contarle a su hermana…

—¿Y bien, señor, cómo le fue hoy? —le preguntaron a la muerte— ¿Otro intento por ayudar a un alma?

—Sí. Espero que a esta le sirva y aproveche su tiempo y deje de desperdiciarlo en tonterías.

—Esperemos que así sea…

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Ramsés K. Mishima
La Filosofía Minimalista
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«Hacer una pausa».

En la vida, en especial en las grandes ciudades, generalmente vivimos todo el tiempo acelerados entre el trabajo y nuestros diferentes proyectos y la verdad es que poco tiempo nos queda para reflexionar sobre nuestros avances, pero es necesario hacerlo para conocer nuestro verdadero crecimiento.

De lo contrario, ¿Cómo sabremos si vamos en la dirección correcta?

Por eso creo que debemos dejar de hacer todo de forma tan mecánica y vivir de una manera más reflexiva y consciente para evaluar todo lo que hacemos y todo lo que nos rodea.

Hacer una pausa, muchas veces nos ayuda a eso, a tomar un descanso y dejar de lado todo —por un tiempo— y recuperar energía y concentración para mejorar. Realizar una actividad diferente en muchas ocasiones da buenos resultados.

En mi caso, gracias al minimalismo, he podido concentrar mucha de la atención y el tiempo que desperdiciaba en objetos materiales que no me aportaban nada y, de igual manera, en el aspecto espiritual y mental, he podido reflexionar más sobre mi vida y sobre mí mismo, para así buscar el crecimiento personal.

Ahora aprecio más un paseo por la naturaleza, disfrutando el paisaje, que pasar el tiempo en una tienda viendo ropa.

No es aún un camino recorrido, pero estoy en el trayecto y no he pensado en regresar.

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Ramsés K. Mishima
La Filosofía Minimalista
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El tiempo es el recurso más valioso que tienes. (Parte 1).

«El tiempo es el recurso más valioso que tienes… y no es renovable».

—Siempre me pongo un poco nostálgica cuando llega esta época —me comentó Roxana— ¿No te pasa igual a ti?

—¿Con época te refieres a llegar al mes de noviembre? —le pregunté.

—Sí. Para mí, una vez que llega septiembre, es como si el año ya estuviera a punto de terminar. Los días transcurren de manera mucho más rápida y casi no asimilo el paso del tiempo.

—Creo que a muchos nos pasa de ese modo —le argumenté a Roxana.

—Pero eso no es lo importante. Lo verdaderamente importante es que me he dado cuenta de que el tiempo es lo más valioso que tengo, que tenemos. Si alguna vez te preguntaran qué es lo más valioso que tienes, ¿qué responderías?

—Pues la mayoría pensamos en algo material.

—¡Exactamente! —gritó Roxana—. La mayoría de las personas piensa en objetos y lo asocia con valor, un valor económico.

—Ya veo…

Nuevamente Roxana estaba filosofando y, después de mi respuesta, se sentó nuevamente en la silla en donde había estado hasta antes de levantarse y comenzar a hablar. A decir verdad, este acto resultó ser un poco extraño para los demás clientes de la cafetería, pues se quedaron mirándola un tiempo.

Ella estuvo pensando unos minutos. Yo le hablé dos veces pero me ignoró. Bueno, tal vez no lo hizo a propósito y seguramente fue debido a que estaba muy concentrada en sus reflexiones. Después de unos instantes por fin habló:

—«El tiempo es el recurso más valioso que tenemos y no es renovable» —expresó emocionada.

Yo le di un trago a mi café y bajé la mirada. Iba a contestarle, pero ella me interrumpió:

—¡Es hora de irnos!

Me tomó de la mano y me jaló. Casi tiro mi café por el impulso, pero no pude detenerla. Afuera, el sol ya se haba ido a descansar y la oscuridad comenzaba a descender sobre nosotros.

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Ramsés K. Mishima
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«Si te apegas demasiado al pasado, no tendrás espacio para crecer».

—Yo, en realidad, no creo crecer más. A mi edad, me parece que he alcanzado la estatura máxima.

—¡No seas tonto! —me exclamó Ximena—. Ya vas a comenzar con tu sarcasmo. No me refiero a un crecimiento de estatura.

Ximena se alteró un poco y subió el tono de voz.

—¿Entonces? ¿A qué te refieres?—le pregunté.

—Es una frase que leí en un libro, pero me hizo pensar en que la mayoría de las personas vivimos, aunque no lo aceptemos, encadenados de cierta forma al pasado. ¿No lo crees? —me preguntó, pero en realidad me dio la impresión de que lo que buscaba era una afirmación.

—Puede ser —le contesté—, pero creo que se debe a que el pasado es algo que no podemos dejar en el olvido. Mi abuelo decía que el pasado es lo que nos ha hecho lo que somos en el presente.

—¿Eso quiere decir que no podemos volver a comenzar, depurar nuestro ser e iniciar de nuevo?

—Suena más fácil decirlo que hacerlo —le precisé.

—Lo que necesitamos es aceptar nuestro pasado y continuar. No vivir atormentados por los hechos que sucedieron. Al fin de cuentas el pasado solo existe en las mentes de quienes hablan sobre él. No podemos cambiarlo y no sirve de nada vivir atados a algo que ya pasó —argumentó ella.

—¿No es una frase de Rousseau? —le cuestioné y esperé un momento a que ella contestará.

—No lo recuerdo —me respondió Ximena—, pero a lo que quiero llegar es que el principal motivo por el cual las personas no logran tener un crecimiento personal, es porque viven atascados en el pasado y no aprovechan aquello sobre lo que de verdad tienen poder: su presente.

—Eso se escuchó muy bien.

—¡Pues entonces ponlo en práctica y deja de perder el tiempo!

Esencialmente Ram.


Futuro= pasado + presente (La vida misma)

«Y recuerda hijo mío, la vida es como el trayecto de un vagón de tren por las vías».

—Pero ¿y ese mismo vagón no puede regresar por la misma vía?

—Técnicamente sí podría —le respondió su abuelo—. Sin embargo, Ram, en la vida no hay regreso. Lo único que puedes manejar y modificar, brevemente, es el presente.

—¿Es decir que lo que queda atrás del tren ya no puede volver, ni tomando otro tren? —preguntó el pequeño a su abuelo.

—Puedes tomar otro tren; es cierto. Pero en la vida, los acontecimientos que vivimos y que quedan en el pasado ya no puedes volver a vivirlos ni modificalos. Es por eso la importancia de vivir el presente y dar tu mejor esfuerzo para que no tengas nada de que arrepentirte en el futuro.

—¿O sea que si me porto bien, si estudio y trabajo, me irá bien en el futuro abuelo?

—No es una garantía, pero tienes mayores posibilidades si vas por la vida siendo una persona justa y humilde, que se dedique a trabajar y ser buen hombre.

—Entiendo, pero, tengo miedo a equivocarme abuelo y que me arrepienta en el futuro de lo que hice antes —respondió el niño, mordiendo sus uñas y con semblante de nervios.

—Si fuera el caso, hijo, tendrás que aceptar las consecuencias de tus actos. Se llama ser adulto y responsable.

—Eso no suena nada divertido abuelo.

—Nadie dijo que lo fuera. La vida es muy divertida, tanto como quieras, pero no es un juego. Recuerda: «tus acciones en el presente, más las que hayas hecho en el pasado, marcarán el devenir de tu futuro».

El joven reflexionó un momento lo que comentó su abuelo y después expresó:

—¿Puedo continuar jugando con el GameBoy abuelo?

El abuelo suspiró y cerró los ojos un breve momento.

—Sí… por supuesto…

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Ramsés K. Mishima
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¿Y si hubiera libros que no quieres “dejar ir”, te forzarías a hacerlo?

¿Y si hubiera libros que no quieres “dejar ir”, te forzarías a hacerlo?

—¿Qué cosa? ¿A qué viene esa pregunta?

Enseguida me di cuenta de que miró de reojo la mesa de al lado. Encima estaba el libro Sed de Amor de Yukio Mishima, el cual había estado leyendo antes de que ella llegara.

—Pensé que estabas dispuesto a dejar ir todos tus libros en formato físico y que la siguiente ocasión que te visitara, no tendrías ninguno.

Fruncí el entrecejo.

—No es que esté dispuesto o no lo esté. Lo que quise decir —la otra vez—, fue que los libros que no me gustan, que no leo (y que considero que no leeré) no tiene caso mantenerlos almacenados en el estante. Desde mi punto de vista, evidentemente, se están desperdiciando.

—¿Por eso lees a Yukio Mishima?

—Sí.

—¿Acaso no fue el escritor que se suicidó?

—Sí, fue él. ¿Eso qué tiene que ver?

—Pues renunció a la vida, es decir, me parece curioso que haya “dejado ir” su vida. ¿Eso quiere decir que Mishima era minimalista?

—No estoy seguro; en su literatura no recuerdo que lo mencionara. Lo que sí fue un hecho fue su lucha por sus ideales y que defendió su filosofía con su vida.

—La misma que impregna sus libros.

—Así es.

—Pues el libro se ve muy interesante. Creo que sí deberías conservarlo.

Volteé a ver el libro sobre la mesa.

—Pero si no tengo intenciones de dejarlo ir.

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Ramsés K. Mishima
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Lo que posees acabará poseyéndote.

«Lo que posees acabará poseyéndote».

(Acerca de los objetos)

—Tyler Durden.

Reflexionando sobre esta frase podemos afirmar que los objetos, por sí solos, no tienen ningún poder. En realidad, somos las personas quienes les damos el valor que nosotros consideramos deben tener, incluso hasta convertirlos en nuestros iguales o algo más, cuando realmente solo son objetos.

Considero que no tiene nada de malo tener objetos prioritarios u objetos que son imprescindibles porque de verdad los usamos, nos facilitan y simplifican la vida y lo que hacemos.

Sin embargo, lo que está mal sería vivir rodeados de objetos que no necesitamos y que consumen nuestro tiempo, nuestro espacio y nuestra atención. En resumen, nos restan libertad y, por lo tanto, terminan apoderándose de nosotros a través de la dedicación que les damos.

No tienen que ser las tres a la vez, pero con que invadan una de ellas ya están abarcando una parte importante de nuestras vidas.

Además, entre más objetos acumulamos, más difícil se vuelve identificar aquellos que de verdad son esenciales, importantes y útiles en nuestras vidas.

Entonces, qué tal si reflexionas acerca de si todo lo que posees en verdad lo necesitas y si todo lo que posees no te está, en realidad, poseyendo a ti, a través del consumo de tiempo, espacio y atención que les das.

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Ramsés K. Mishima
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¿Aprecias la belleza en la naturaleza?

¿Aprecias la belleza en la naturaleza?

Algo que he comenzado a revalorar en mi vida es mi entorno. Anteriormente no me percataba de la belleza que se esconde en la naturaleza y en nuestro planeta.

La vida misma es hermosa y poder apreciar su nacimiento y desarrollo es un gran privilegio para los seres humanos.

Esta fotografía creo que captura dos momentos. El nacimiento y el desarrollo. ¿Parece cursi? ¿Parece una tontería?

¿En qué culmina todo?

(No es una pregunta filosófica?)

Tal vez, pero observen la siguiente fotografía.

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Ramsés K. Mishima
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¿Si no lo necesitas y no te aporta nada, para qué lo conservas?

¿Si no lo necesitas y no te aporta nada, para qué lo conservas?

¿Has pensado en aquellas cosas que tienes ocupando espacio y tiempo valioso en tu vida y que, en realidad, no te aportan nada?

A lo largo de los años tendemos a acumular y guardar objetos innecesarios que ocupan tiempo valioso, pero que en realidad ya no significan nada para nosotros.

¿Cuándo es el momento de dejarlos ir?

Eso solo lo puedes decidir tú, pero antes, reflexiona sobre el verdadero valor de ese objeto y si ya no te aporta nada y te logras visualizar sin él y consideras que podrás seguir como si nunca hubiera estado, entonces es el momento adecuado.

Si ya es el momento, eso no quiere decir que por “dejarlos ir” tienes que tirarlos. Siempre puedes venderlos en las tiendas de segunda mano o regalarlo a alguien que consideres que en verdad lo utilizará y lo aprovechará.

Esto no significa que no aprecias el valor del objeto (el valor real, no solo el económico), sino que precisamente por reconocer su valor, no debemos dejar que se desaprovechen.

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Ramsés K. Mishima
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¿Poco tiempo para ti mismo?

¡Hola de nuevo!

Al no llevar una vida consciente solemos descuidar el tiempo que destinamos a nosotros mismos y esto es algo muy importante, porque creo que destinar tiempo para nosotros mismos es imprescindible para no perdernos en el camino.

¿A qué me refiero con esto? Algunos pensarán que es una tontería, pero de vez en cuando es bueno hacer una pausa y reflexionar hacia dónde estamos dirigiendo nuestra vida, en especial para revisar si estamos llevándola en la dirección que de verdad queremos. Muchas veces hacemos la cosas por impulso o porque nos han dicho que así deben ser, pero ¿alguna vez te has detenido a replantearte tu vida, a dedicar tiempo para pensar en ti?

Es algo muy provechoso, que ayuda a enfocarte y mejorar algunos aspectos de tu vida, así que creo que siempre debemos tener tiempo para nosotros mismos, a pesar del trabajo, a pesar de las tareas, responsabilidades y a pesar de la vida. Anteriormente no lo hacía porque pensaba que era una tontería, pero he comenzado a dedicar tiempo para mí para replantearse el rumbo que está tomando mi vida. Es algo muy válido y no tiene nada que ver con depresión o que no sepas qué hacer con tu vida. Somos seres humanos y todos titubeamos y tenemos problemas. Nadie es tan fuerte para no sufrir o para no llorar, a menos que seas un robot.

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Ramsés K. Mishima
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