«Tan conectados y a la vez tan desconectados».

—¿Quién lo diría no?

—¿Qué cosa? —le pregunté.

—Vivimos tan conectados y al mismo tiempo tan desconectados —me explicó Samantha—, la vida se nos pasa cada vez más rápido y cuando nos damos cuenta ya es muy tarde.

—Es que los tiempos han cambiado —le argumenté.

—¿Han cambiado? Tal vez —me contestó–, pero ¿no sientes un vacío por dentro? Vivir de likes y de reconocimiento en las redes.

—Es verdad, pero no todo es negativo. También es una forma de conectar.

—Pero nunca será igual que estar frente a frente, vernos a los ojos, tocarnos, sentirnos y escuchar nuestras voces.

—Claro que nunca será igual —le comenté—, y no tiene que serlo. ¿Pero sabes qué pienso? Creo que es por eso que debemos aprender a separar las dos tipos de conexiones.

—¿Cómo? —me preguntó.

—Está bien conectar en las redes, transmitir mensajes y generar reflexión, pero debemos darle la debida importancia a la conexión en el mundo real. No digo que la balanza debe inclinarse a un lado u otro.

—¿Pero qué te garantiza que la conexión en las redes es real? —me preguntó.

—Nada —le respondí—. Pero lo que debe importar es que lo que tú compartas sea real.

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Ramsés K. Mishima⠀

La Filosofía Minimalista⠀

@lafilosofiaminimalista⠀

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«¿Es la naturaleza humana valorarlo todo cuando ya no lo tiene?».

—Ahora que no podemos o, más bien, no debemos salir por la contingencia es cuando más valoro salir y conocer nuevos lugares —le comenté, humildemente a Roxana, cuando me llamó por teléfono.

—¿Ah sí? Pues eso es normal —me contestó.

—¿Qué? ¿Y qué tiene de normal?

—Siempre tiene que haber una restricción, para que nos demos cuenta de que teníamos la posibilidad y no la aprovechábamos. Siempre tiene que haber una pérdida, para valorar lo que se fue y siempre tiene que haber un «hubiera», para valorar lo que «hubiera sido».

—Me desespera cuando comienzas a filosofar —le comenté—. ¿A dónde quieres llegar?

—Simplemente creo —me comentó—, que de otra manera no podemos valorar las cosas, personas, lugares o experiencias a menos de que haya algo que nos impida tenerlas, verlas, visitarlas o vivirlas.

—Mmm…

—Por ejemplo, piensa en un lugar en donde quisieras estar ahora mismo y que anteriormente pudiste ir, pero simplemente no lo hiciste.

—Me gustaría hacer trekking en el Nevado o incluso cualquier lugar que no sea mi casa ni la tienda de conveniencia —le contesté.

—¡Ahí lo tienes! —me dijo Roxana—, es así de sencillo. Cuando puedes, no lo haces, y cuando quieres, no puedes «o no debes» hacerlo. Siempre hay pretextos.

—La verdad sigo sin comprender a dónde va tu argumento.

—Es muy sencillo —me respondió—. Todo se resume a que los seres humanos desaprovechamos las mejores oportunidades cuando las tenemos. ¿Crees que eres el único que reflexiona sobre las «posibilidades»? ¡Pues no! ¡Todos lo hacemos! Todos valoramos a esa persona cuando ya no está; la mayoría comprende la utilidad de las cosas cuando las pierde; la mayoría valora las experiencias cuando ya no puede vivirlas.

—Entiendo —le respondí—. ¿Entonces cuando acabé la contingencia está bien que vaya?

—¿Tú qué crees? —me contestó.

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Ramsés K. Mishima⠀
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Episodio 26 | Diseño de muebles y espacios minimalistas con Omar Gallegos (@minimalistink.art).

¡Hola de nuevo!

¡Bienvenidos a La Filosofía Minimalista!

¡Los saludo con gusto!

En el episodio de hoy tuve la oportunidad de entrevistar a Omar Gallegos del proyecto Minimalistink.art (@minimalistink.art). Omar nos comparte su experiencia, cómo descubrió el minimalismo y cómo fue que se inspiró para dar vida a su proyecto de diseño de muebles y espacios minimalistas. ¡No te lo pierdas!

¡Acompáñame a descubrir su historia!

¡Espero les guste!

¡No olvides dejarme tus dudas o comentarios!

EP 30 | Meditación, Salud y Bienestar (con Ruth Obando @Meditopiaes). La Filosofía Minimalista

Episodio 30 | Meditación, Salud y Bienestar (con Ruth Obando @Meditopiaes). ¡Hola de nuevo! ¡Bienvenidos a La Filosofía Minimalista! ¡No te olvides de seguir a @lafilosofiaminimalista en Instagram! En el episodio de hoy te comparto la entrevista que realicé a Ruth Obando, quien es la voz que da vida a las meditaciones guiadas de la App Meditopia. Una increíble aplicación que me ha ayudado a disfrutar la meditación y a incorporarla en mi vida. En este episodio Ruth nos aclara algunos mitos y realidades de la práctica de la meditación. A través de sus más de 10 años de experiencia meditando, nos comparte algunos tips y sugerencias para comenzar a meditar, para tener mayor paz mental y transitar por el mundo de una forma más consciente. ¡Espera! ¡Además si te interesa comenzar a meditar, el equipo de Meditopia nos ha otorgado un código de descuento del 40% en el plan premium con el cual podrás probar la aplicación con todas sus funciones y todas las meditaciones. ¡Anímate! ¡La vas a disfrutar! ¡Vale mucho la pena! La app está disponible para iOS y Android. Te comparto la página oficial de Meditopia y la cuenta de Instagram, en donde podrás conocer más de esta aplicación. Web: [https://meditopia.com/es/] Instagram: @meditopiaes ¡Te dejo el link del código de descuento! 👇❗️ https://offers.meditopia.com/subscribe/?lang=es&code=DC40&affcode=ruth También te invito a que sigas el contenido de Ruth en YouTube y en su Blog 👇❗️ Web y Blog: https://linktr.ee/the_wellness_expert Instagram: the_wellness_expert ¡Espero les guste! ¡No olvides dejarme tus dudas o comentarios! Recuerda que puedes seguirme en redes sociales y en mi blog: Blog/Web: lafilosofiaminimalista.com Instagram @lafilosofiaminimalista Twitter: @filominimalista TikTok: @lafilosofiaminimalista
  1. EP 30 | Meditación, Salud y Bienestar (con Ruth Obando @Meditopiaes).
  2. Cápsula Minimalista 17 | Agradecer.
  3. EP29 | «Simplifica y Vende lo que ya no te aporta».
  4. Cápsula Minimalista 16 | ¿En constante depuración?
  5. EP 28 | ¿Cómo Ser eco-friendly a través del minimalismo? con Elise Félix y Ximena Gabilondo.

Puedes seguir a Omar Gallegos y su proyecto en su Instagram @minimalistink.art y revisar todos sus diseños. El que sea de tu interés puede ajustarse a las medidas y requerimientos que desees.

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Ramsés.

«Deja de vivir de forma inconsciente».

—¿Y ahora te vas a convertir al existencialismo? —me preguntó Sergio.

—¿Convertirme? ¡No! ¡Qué va! pero creo que la analogía del Mito de Sísifo con trabajo en las fábricas que planteó Albert Camus es verdad.

—¿Te refieres a la rutina? —me preguntó y después agregó antes de que yo contestara—: en realidad creo que lo que nos invita a reflexionar es sobre si en verdad la vida vale la pena desperdiciarla en una rutina de forma «inconsciente» como si fuéramos robots.

—Justamente —le respondí cuando me cedió la palabra—. Sísifo estuvo condenado por los dioses a empujar una gigantesca roca todos los días por una pendiente en una montaña y, cuando llegaba al final, la roca caía y tenía que volver a empujarla hasta llegar nuevamente al final y así, por toda la eternidad…

—Lo sé. Es exactamente eso. Pero en determinado momento, Sísifo se hizo consciente de que su tarea era algo fútil y sin sentido.

—Bueno, por eso era un castigo —le respondí—. Es como el castigo auto-impuesto de trabajar toda tu vida en algo que no te hace feliz —le argumenté—, pero como yo lo veo, esa analogía se puede reflexionar en dos ámbitos.

—¿Ah sí? ¿Cuáles? —me preguntó.

—Bueno, imagina lo siguiente: puedes dedicar tu vida a trabajar en algo que no te hace feliz y así, día a día, seguir, como robot. O, por otro lado, puedes ser consciente y buscar la manera de «liberarte» de esa monotonía.

–Pero Sísifo no podía elegir —me precisó Sergio.

—Pero nosotros sí.

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Ramsés K. Mishima⠀

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Hana |Fragmento 5 |«El Ascenso».

Si las personas del pueblo de Vikunar conocieran el oscuro pasado de Zembu Rambután, —sí, Rambután, como la fruta—, no creerían que ahora es un maestro de meditación que habla solo de cosas positivas. Sin embargo lo interesante no es su YO del presente, ni su YO del pasado, sino, su YO transitorio. ¿Cómo le hizo para salir de ese profundo agujero, oscuro como la cueva más recóndita? Solo él lo sabe.

Durante su profunda meditación matutina, el maestro Zembu no lograba encontrar la paz. Desde hace unos días, la meditación no estaba llenando sus expectativas, pues no lograba enfocarse ni llegar a la conclusión de nada. Estaba consciente de que debía “dejar” que los pensamientos fluyeran, pero también estaba consciente de que, tarde o temprano, “ese río de ideas tenía que desembocar inevitablemente en algún mar”. «¿Será a caso que estoy perdiendo la calma?», pensaba el maestro. O será acaso que las palabras de esa jovencita, Hana, lo habían hecho dudar sobre si todo lo que había creído acerca de la meditación era cierto o simplemente se trataba de lo que él quería creer.

Después de todo, la meditación solo fue, para él, una vía para liberarse de las ataduras de su pasado. «¿Acaso necesitamos padecer el sufrimiento para poder regresar a la estabilidad?» Una pregunta lo llevaba a otra. Ya lo decía el gran Buda en una de sus 4 nobles verdades: «El hombre viene a este mundo a sufrir».

Su YO del pasado creía fervientemente en eso, pero su YO del presente había dejado esa idea desde hace mucho. Cuando perdió a su esposa y a su hija de 2 años en ese fatídico accidente de auto que él provocó, sintió que él también murió ese día.

Por mucho tiempo la culpa lo devoró. Se dejó consumir por el alcohol y la melancolía, la depresión y la tristeza. No había día en el cual no sintiera culpa, no volvió a conciliar el sueño, la comida perdió su sabor, cualquier paisaje, por muy colorido que fuera, era gris para él. Fue como si alguien le hubiera quitado el color a todo su entorno.

Un día en una cantina en el pueblo, ahogado en alcohol comenzó a hacer todo tipo de destrozos en el lugar. Lo corrieron y le tiraron licor encima. Lo bañaron con agua sucia y lo dejaron ahí, con la tierra como único soporte. Fastidiado de la vida, caminó sin rumbo hasta que llegó a la Colina del Silencio. Le llamaban así porque no se escuchaba nada. «Aquí es un buen sitio», pensó el maestro Zembu.

«¿Es así como debe terminar?», pensó. «todo lo que sube, baja, la luz se opaca ante la oscuridad y la maldad conquista inevitablemente la bondad de las personas».

De pronto se detuvo frente a un borde y pensó en aventarse. «Si solo he venido a sufrir a este mundo, ¿no debería ser yo quien termine con ese sufrimiento», se preguntó el maestro Zembu, con el rostro lleno de lágrimas.

Sin embargo cuando estaba por lanzarse al precipicio una voz lo detuvo y le habló:

—¿Es la elección más sencilla verdad?

—¡Eh! ¡Métase en sus asuntos! —le gritó el maestro Zembu.

—Ciertamente, si te avientas a ese precipicio todo terminara, incluido tu sufrimiento, pero ¿es aquí donde termina la razón de ser de tu existencia? ¿Esto es lo único para lo que has venido a este mundo?

—¡Solo vine a este mundo a sufrir! —contestó el maestro Zembu—. ¡Todos los días veo los rostros de mi esposa y mi hija en mis sueños, me siguen a todas partes! ¡Es por mí que están muertas! ¡Usted que va a saber viejo! ¡Lárguese de una buena vez!

—Bien, si así lo deseas, me retiraré —le contestó el anciano—, pero déjame decirte algo antes de que me vaya. Conozco un método para que puedas liberarte de tu sufrimiento. No es fácil, pero puedes conseguirlo. No tienes que morir para liberarte. Tampoco tienes que olvidarlas, simplemente tienes que aprender a convivir con su recuerdo.

—¿Convivir?

Y así fue como comenzó el camino de la iluminación del maestro Zembu. A veces se nos presentan buenas oportunidades para cambiar, pero no las tomamos.

«Es de sabios cambiar».

«Es de sabios cambiar (poco a poco)».

—¿A quién quieres engañar? —me preguntó Roxana. Después miró el recipiente que tenía en la mano y le dio varias vueltas.

—¿Engañar? ¿Con qué? —le respondí.

—Años y años de utilizar vasos de plástico y de comprar cafés generando basura y ahora quieres llevar tu termo a todas partes —me argumentó Roxana, muy segura de sus palabras.

—Bueno, es de sabios cambiar de opinión ¿o no?

—No seas ingenuo —me respondió—, el plástico nunca se va a acabar y tampoco dejarás de usar plástico nunca.

—Yo no estoy diciendo que dejaré de usar recipientes de plástico ni de ningún otro material —le expresé, le quité mi termo y lo dejé en la mesa—. Lo que quiero decir es que es mejor un pequeño cambio a no cambiar nada.

—¿Te traumaste con el video de la tortuga a la que se le atora un popote de plástico en el ojo verdad? —me preguntó Roxana.

—No. No es por eso —le precisé—; además videos como ese hay muchos.

—Ehh… —musitó—, bueno, si quieres llevarte tu termo, adelante…

—¿Quieres que lleve uno para ti? —le pregunté.

—¿Para mí? ¡Claro que no!

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Ramsés K. Mishima

La Filosofía Minimalista

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«El apego a una idea enfermiza es capaz de destruir nuestra humanidad».

It’s enough

Cuando le preguntaron a Mackenzie Clay porqué había matado a todos esos niños afroamericanos, él solo dejó caer su cabeza hacia atrás, dio un profundo respiro y cerró los ojos.

El juez golpeó el escritorio con su mazo e incitó a Mackenzie a responder a la brevedad.

—Lo hice porque así tenía que ser —respondió, tajantemente—; no había otra forma de proceder. Cada respiro que…

—¡Silencio! —le indicó el juez—. Es suficiente. La sentencia es definitiva.

Sin embargo una mujer, de entre los miembros del jurado, levantó la mano antes de que el juez concluyera.

—Su señoría, tengo una pregunta.

—¿Tiene que ver con la sentencia? —le preguntó el juez. Después se acomodó los anteojos redondos y puso su mano sobre el escritorio de madera color caoba.

—No su señoría —respondió la mujer, a todas luces afroamericana—. Tiene que ver con su alma.

Mackenzie Clay soltó una carcajada como si estuviera desquiciado. Incluso la saliva se le escapó de la exageración.

—¡Adelante! haga la pregunta —indicó el juez.

—No puedo perdonar lo que ha hecho. De hecho, nadie puede. Sin embargo, deseo conocer el motivo de su odio a nuestras diferencias. Si su respuesta es honesta y justificada, pediré por su alma, porque su cuerpo y su mente ya no tiene salvación.

—¿Qué pedirá por mi alma? Ja ja ja —Mackenzie soltó otra carcajada enfermiza.

—¡Responda la pregunta! —indicó el Juez Coleman.

Mackenzie, con las manos atadas, logró quitarse con esfuerzo un poco de la saliva que le escurría por la barbilla.

—¿Y para qué quiere saber eso? Ustedes ganaron, me eliminaran —contestó Mackenzie Clay.

—Deseo conocer la naturaleza del mal que hay en usted y, también, comprobar una teoría —precisó la mujer afroamericana.

—¡Responda de una buena vez! ¡Estoy perdiendo la paciencia! —le gritó el juez Coleman mientras azotaba nuevamente su mazo en el escritorio.

—La respuesta es muy simple —respondió Mackenzie Clay—. No tolero la diferencia. Es como el Yin Yang. Nosotros somos la luz y ellos son la oscuridad.

Las personas en el estrado hicieron muecas y gestos de aberración hacia las repulsivas palabras de Mackenzie Clay.

—Comprendo —contestó la mujer—. Mi teoría es cierta. El apego a una idea enfermiza, es capaz de destruir nuestra humanidad. Su alma tampoco tiene salvación.

—¡Suficiente! ¡Llévenselo ahora mismo! —ordenó el Juez Coleman.

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Ramsés K. Mishima

La Filosofía Minimalista

@lafilosofiaminimalista

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«Manifiesto hacia el mañana».

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Qué tal si comenzamos hoy, a vivir cada momento,

disfrutando cada instante, sin esperar impacientes, el devenir de las horas.

Qué tal si vivimos el hoy, antes de apresurar lo siguiente,

intentando ser consciente, de lo que ahora estoy sintiendo.

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No tengo más que mi calma, que me tienta hacia el mañana,

para recordar un tiempo, que ni siquiera he vivido,

cuando aún no he yo ni salido, del estado del presente.

Siempre miro hacia el futuro, como si fuera su dueño,

pero nunca es más que un sueño, que se esfuma en un instante.

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Pienso luego en el siguiente, como si fuera una rueda,

dando vueltas como pueda, para alcanzar mi destino.

Sin embargo no hay camino, que vislumbre algo más raro,

que esperar cada momento, eso que te quede claro.

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Y si acaso sigo aquí, esperando vivo y sano,

disfrutaré lo que tengo y lo que siento en mis manos,

porque si hay algo que puedo, sujetar con mucha fuerza,

justamente es mi presente, sin pensarlo y sin que quiera,

cada instante que se esfuma y se queda en otra era.

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Ramsés K. Mishima

La Filosofía Minimalista

@lafilosofiaminimalista

«Ausencia».

Todavía recuerdo sus palabras. Resuenan todos los días en mi cabeza. Como si las estuviera diciendo, otra vez, frente a mí. Si cierro los ojos y me pierdo en mis pensamientos, él vuelve a aparecer; está ahí, vive en mi mente. Su cuerpo físico ya no está, pero su parte espiritual permanente en este mundo, bueno «en mi mundo».

Es como si hubieran tatuado sus palabras en mi mente ¿es eso posible? no lo sé, pero no he podido olvidarlas con nada: ni con pastillas, meditación ni terapia. ¿Por qué se quitó la vida? ¿Por qué decidió partir de este mundo? ¿Entonces era mentira?

Sus palabras fueron: «Soy el hombre más feliz. Estar a tu lado es lo mejor que me ha pasado en la vida. Eres la mujer más hermosa del mundo. Quiero estar contigo por siempre». Ese «por siempre» debió ser un «por siempre espiritual» o algo así. ¿Puede ser la felicidad tan engañosa como para que realmente no sea felicidad? Tal vez.

Recuerdo que un día, normal, como la mayoría, fuimos al cine a ver una película que ahora no recuerdo exactamente el nombre, pero que trataba sobre un político muy influyente de Estados Unidos, el cual contrata a un agente para investigar a su esposa, porque sospecha una infidelidad. Me parece que la protagonizaba Mark Wahlberg.

De camino, él me tomaba de la mano y me llevaba por la calle rumbo al cine. Todo iba muy bien, comimos palomitas y un frappe. Me tomó de la mano y me dio varios besos en la mejilla durante la película. Sin embargo, cuando salimos de la función, de regreso al estacionamiento, me abrió la puerta y me ayudó a subir, la cerró y se dirigió al lado del conductor y se quedó así, paralizado, frente a su puerta. Inmóvil y petrificado, no respondió a mis palabras. Lo llamé varias veces, pero parecía que mis palabras no lo lograban alcanzar.

Fue después de que me bajé, fui con él y le di una cachetada que reaccionó. Él solo respondió: «¿Qué esperas? ¡Ya es hora! ¡Sube al auto, se hace tarde!». Esa ocasión ignoré lo sucedido.

Otra ocasión, fuimos a un bosque, a las afueras de la ciudad. Era época de frío y había un poco de nieve en todo el lugar. Nos gustaba realizar esas caminatas porque nos permitía liberarnos de todo el estrés de la ciudad, de la rutina. Sin embargo, ese día, volvió a pasar. No sé en qué momento lo perdí de vista, pero cuando me percaté de su ausencia, él ya no estaba ahí.

Tuve que buscarlo por los alrededores; tardé como dos horas en encontrarlo. Justo cuando lo localicé, en la penumbra del bosque, estaba parado, de espaldas, con los brazos abiertos, como haciendo una cruz y con la cabeza hacia a atrás. Murmuraba algunas palabras que no alcancé a entender. Sin embargo eso no fue lo más extraño. Lo que realmente me resultó extraño fue que frente a él había un precipicio muy profundo. «¿Cómo es que no lo vi?», me pregunté.

No puedo asegurarlo, pero dentro de mí algo me decía que estaba dispuesto a aventarse. Cuando lo llamé sucedió nuevamente, mis palabras no lograron alcanzarlo. Lo único que hice fue caminar hasta donde se encontraba y abrazarlo por la espalda. Sentí cómo mis pechos se presionaban con su espalda.

Cuando lo abracé me dijo: «¿Qué esperas? Ya es hora». No me moví y continué sujetándolo. Yo solo le respondí: «¿Hora de qué?».

Eventos así sucedieron en varias ocasiones antes de su muerte. Seguro te preguntarás: «¿Porqué no buscaron ayuda? ¡Debiste llevarlo con un doctor o psiquiatra!». Pues lo hice. Si bien en esos momentos era como «si no fuera él mismo» «como si no fuera consciente del momento presente». Su cuerpo estaba ahí, pero su mente era transportada a otra parte. O tal vez alguien utilizaba o manipulaba su mente.

Cuando lo llevé con el especialista respondió a todo con normalidad, como cualquier persona, le realizaron algunas placas, toma de sangre, orina, pero todo estaba bien; no se encontró nada raro. Ninguna enfermedad. Él siempre fue muy sano, así que todo dentro de la normalidad. Ningún signo de ansiedad, depresión o melancolía.

Cuando lo encontré, tirado, boca abajo y sin vida, algo dentro de mí no se sorprendió. Lo único que sí atrajo mi atención fue que junto a él había una nota en la que decía —con su letra—: «¿Qué esperas? ¡Ya es hora!».

¿Puede el ausentarnos totalmente del momento presente, aniquilar todo nuestro ser?

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Ramsés K. Mishima

La Filosofía Minimalista

@lafilosofiaminimalista

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EP 25 | 10 Actitudes para la meditación mindfulness.

Episodio 25| 10 Actitudes para la meditación Mindfulness.

¡Hola de nuevo!

¡Bienvenidos a La Filosofía Minimalista!

¡Los saludo con gusto!

¡Antes que nada, no olvides seguir a @lafilosofiaminimalista en Instagram!

En el episodio de hoy quiero compartirte 10 actitudes para comenzar con el arte de la meditación, las cuales nos plantea el maestro en meditación mindfulness Silvio Raij. En el episodio analizamos cómo estas variables no solo pueden aplicarse en el proceso de meditación, sino que también pueden llevarse a la práctica en nuestra vida cotidiana.

Además nos plantea una nueva forma de ver la meditación, alejada de los estereotipos de las películas en los cuales los monjes que meditan, tienen todo el tiempo del mundo, el espacio y la tranquilidad.

En los tiempos modernos, la meditación puede ser complicada de llevar a la práctica, pero estos consejos nos ayudarán a ver la meditación como algo más real y cercano.

¡Acompáñame a descubrirlo!

¡Espero les guste!

Puedes escuchar el episodio en Spotify, Ivoox o Apple Podcast.

EP 30 | Meditación, Salud y Bienestar (con Ruth Obando @Meditopiaes). La Filosofía Minimalista

Episodio 30 | Meditación, Salud y Bienestar (con Ruth Obando @Meditopiaes). ¡Hola de nuevo! ¡Bienvenidos a La Filosofía Minimalista! ¡No te olvides de seguir a @lafilosofiaminimalista en Instagram! En el episodio de hoy te comparto la entrevista que realicé a Ruth Obando, quien es la voz que da vida a las meditaciones guiadas de la App Meditopia. Una increíble aplicación que me ha ayudado a disfrutar la meditación y a incorporarla en mi vida. En este episodio Ruth nos aclara algunos mitos y realidades de la práctica de la meditación. A través de sus más de 10 años de experiencia meditando, nos comparte algunos tips y sugerencias para comenzar a meditar, para tener mayor paz mental y transitar por el mundo de una forma más consciente. ¡Espera! ¡Además si te interesa comenzar a meditar, el equipo de Meditopia nos ha otorgado un código de descuento del 40% en el plan premium con el cual podrás probar la aplicación con todas sus funciones y todas las meditaciones. ¡Anímate! ¡La vas a disfrutar! ¡Vale mucho la pena! La app está disponible para iOS y Android. Te comparto la página oficial de Meditopia y la cuenta de Instagram, en donde podrás conocer más de esta aplicación. Web: [https://meditopia.com/es/] Instagram: @meditopiaes ¡Te dejo el link del código de descuento! 👇❗️ https://offers.meditopia.com/subscribe/?lang=es&code=DC40&affcode=ruth También te invito a que sigas el contenido de Ruth en YouTube y en su Blog 👇❗️ Web y Blog: https://linktr.ee/the_wellness_expert Instagram: the_wellness_expert ¡Espero les guste! ¡No olvides dejarme tus dudas o comentarios! Recuerda que puedes seguirme en redes sociales y en mi blog: Blog/Web: lafilosofiaminimalista.com Instagram @lafilosofiaminimalista Twitter: @filominimalista TikTok: @lafilosofiaminimalista
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