«El miedo a soltar o dejar ir, es una vía directa al lado oscuro».

«El miedo a soltar o dejar ir, es una vía directa al lado oscuro».

—A veces solo necesitas dejarlo ir. Si no crees en la meditación, está bien, no tienes que creer. Pero sí es necesario aprender a «soltar». Soltar una idea, un concepto, una práctica o, incluso, a una persona —le precisé—. El apego y el miedo a perder o a cambiar, es una vía que conduce directamente y sin freno, al lado oscuro.

—¡Ja! ¿Al lado oscuro? —me contestó—. ¿Ya estás sacando el otaku que llevas dentro?

—No es eso —le respondí—. Pero el apego, muchas veces es lo que no nos permite avanzar.

—¿Pero qué significa eso del lado oscuro mi «joven padawan»? —me preguntó Samantha, con tono de burla.

—Puedes burlarte, si quieres, y lo entiendo —le respondí—, pero, en el fondo, no me dejarás mentir, sabes que es verdad.

—Sí, sí, sí, ya lo sé —me contestó—, lo que no comprendo es porqué esa referencia. Entiendo que el apego, es casi un sinónimo de una limitante, pero no en todos los casos.

—Es verdad, no en todos los casos —le concedí—. A ver, un ejemplo.

—Por ejemplo, el apego a una idea, puede ser malo o puede ser bueno, depende de la situación en concreto y, en especial, del contexto —me argumentó—. Piénsalo de la siguiente manera: Supongamos que te encuentras en la siguiente situación: te encuentras a mitad de tu carrera universitaria y de pronto te viene a la mente una idea que te dice «¿Para qué estudias? no tiene sentido. Piensa, la mayoría de las personas exitosas en el mundo no estudiaron una carrera universitaria. Dejaron la escuela y ahora son famosos y millonarios; siguieron su sueño. ¿cuáles son los escenarios? Por un lado, si decides abandonar tus estudios y dedicarte a otra cosa de lleno, y tienes éxito, seguro pensarás, en el futuro, que fue una buena idea, pero, de lo contrario, te arrepentirás toda tu vida de haber tomado esa decisión. Pasaría lo mismo en el caso contrario: si decides dejar continuar y tienes éxito, seguro que dirás que fue la decisión correcta, pero, si no, también te arrepentirás.

—Entiendo el punto, pero entonces no depende de la decisión, depende de uno mismo. —le contesté a Samantha.

—¡Así es! —me contestó exaltada—. En todo caso, no importa la decisión que tomes si es que vas a darlo todo por seguir tu sueño. Sin embargo, de no obtener el resultado deseado, no culpes a la «decisión», ni a tu «yo de ese momento». El culpable es tu YO del ahora, porque no luchaste por tu sueño después de la decisión.

—Ehhh ¡Vaya! ¡No sabía que podías ser tan filosófica! ¡En esta ocasión me quedo con tu argumento. Hay más factores a considerar, pero creo que tienes razón, hasta cierto punto.

—¡Ehh! ¿No lo entiendes? —me preguntó—. ¡Observa más allá de Star Wars! ¡Eres un Otaku! ¡Otakuuuu! ¡Otakuuuu! Ja, ja, ja.

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Ramsés K. Mishima

La Filosofía Minimalista

@lafilosofiaminimalista

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